Cuando en junio de 2023 desapareció el sumergible #Titán durante una inmersión hacia los restos del #Titanic, #DavidLochridge —exdirector de operaciones marítimas de #OceanGate— sintió un mal presentimiento que no lo dejaba en paz.

“Tenía la esperanza de que salieran vivos… pero sabía que si seguían con ese equipo defectuoso, algo grave iba a pasar”, dijo.
Y tenía razón: días después, se confirmó lo peor. El submarino implosionó y murieron las cinco personas a bordo, incluido Stockton Rush, director general de la empresa.
Lochridge había advertido sobre varios problemas de seguridad desde 2018, cuando aún trabajaba en OceanGate, pero en lugar de escucharle… lo despidieron 😡.
🚨 Denuncias ignoradas y represalias.
Lochridge se tomó tan en serio los riesgos del Titán, que llegó a reportarlos a la OSHA, la agencia encargada de la seguridad laboral en EE.UU., e incluso a la Guardia Costera. Pero el proceso fue tan lento que nunca se tomaron acciones contundentes.
Lo más frustrante, según él, fue que mientras los directivos ignoraban las alertas, la empresa seguía cobrando depósitos a los pasajeros para las expediciones al Titanic.

“Les vendieron una mentira desde el diseño hasta la operación”, soltó tajante. Él mismo detectó fallas graves en el casco de fibra de carbono y en piezas como el puerto de visión, que no estaban diseñadas para resistir las profundidades extremas del océano.
🔧 El inicio del desastre.
Todo comenzó cuando OceanGate decidió construir el Titán con fibra de carbono, un material nunca antes usado en sumergibles de tanta profundidad. Lochridge al principio confiaba en el equipo de la Universidad de Washington, que ayudaba con el prototipo. Pero cuando la empresa decidió cortar esa colaboración y encargarse del diseño por su cuenta, comenzaron los problemas.
Para 2016, ya tenía dudas serias: delaminaciones, errores de ingeniería y materiales con daños visibles. Cuando alzó la voz… se topó con puertas cerradas.
“Desde ese momento no paré de hacer preguntas”, recordó.
⚠️ El parteaguas: una reunión tensa y un despido fulminante.
En enero de 2018, Lochridge fue citado por Rush para revisar un informe de seguridad. La reunión fue intensa. Cuando Lochridge insistió en que el Titán no debía seguir operando sin certificación externa, Rush respondió: “No quiero morir. Esto es lo más seguro que he hecho”.
Al día siguiente, Lochridge fue despedido sin miramientos.
Pero no se detuvo: denunció ante la OSHA y la Guardia Costera. Sin embargo, OceanGate no se quedó quieta: le exigieron que retirara la denuncia y hasta le pidieron US$10,000 en gastos legales. Él se negó. Luego vino la demanda de la empresa contra él… ¡y también contra su esposa!
😞 “Nos reventaron”.
Tras meses de presión legal y emocional, la pareja terminó retirando la denuncia y firmando un acuerdo de confidencialidad en diciembre de 2018.
“Nos quemamos física y emocionalmente. Nos reventaron”, dijo David.
A pesar de todo, OceanGate siguió con sus planes. El Titán hizo pruebas en las Bahamas, cambió su casco por uno nuevo y en 2021 comenzaron las inmersiones comerciales al Titanic. Realizaron 13 inmersiones… hasta que en junio de 2023 ocurrió la tragedia.

🧾 El informe final: negligencia total.
Un reporte publicado recientemente por la Guardia Costera de EE.UU. confirmó lo que Lochridge llevaba años gritando: falta de pruebas, mantenimiento inadecuado y negligencia en la seguridad fueron las causas del desastre.
También señala que la OSHA y la Guardia Costera fallaron en coordinarse y que la lentitud del proceso fue una oportunidad perdida para prevenir todo esto.
Jason Neubauer, presidente de la Junta de Investigación Marina, reconoció: “El sistema le falló al denunciante. Tenemos que mejorar, y ya empezamos a hacerlo”.

OceanGate, tras el accidente, suspendió operaciones de forma definitiva y dice estar colaborando con la investigación.
¿Y tú qué opinas, #notiamig? 🤔 ¿Crees que esta tragedia se pudo evitar? ¿O fue solo cuestión de tiempo? Te leemos.
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