Tras casi tres meses sin apenas precipitaciones, los remanentes del ciclón Alberto han devuelto la esperanza a los habitantes de la Huasteca, enfrentando una severa sequía en la región y sus alrededores.
Desde la noche del jueves, intensas lluvias han comenzado a mitigar la crisis hídrica que afectaba a la región, reponiendo el caudal de sus afluentes.
La sequía obligó a instituciones educativas a suspender clases presenciales y pasar a la modalidad virtual, mientras que algunas clínicas se vieron forzadas a reducir sus operaciones por falta de agua para el suministro diario.
Los intensos calores, que superaron los 45 grados, provocaron pérdidas significativas en las siembras, y ahora las autoridades agrícolas están evaluando los daños.