Cada vez más dueños están llevando a sus #mascotas al siguiente nivel de cuidado: #comida sin preservantes, suplementos para la longevidad y hasta péptidos de #colágeno para articulaciones. Jennifer Glenn, veterinaria en la Clínica Veterinaria Williamsburg, ha notado que muchos dueños ahora deciden hacer las cosas “a su manera”, aunque eso a veces pueda ser riesgoso.

Algunos han intentado curar infecciones de oído con vinagre de manzana o usar aceites esenciales en lugar de medicamentos antipulgas, mientras que otros investigan por su cuenta sobre vacunas. “Solo quieren lo mejor para sus animales, pero muchas veces no saben que pueden estar haciéndoles daño”, explica Glenn.

Esta tendencia se extiende más allá de la clínica. Cada vez más personas buscan alternativas: suplementos naturales, dietas de carne cruda y productos de bienestar premium. Joyce Hsu, diseñadora de 31 años, pasa horas preparando comida casera para sus gatos: combina pollo, pavo, ternera y hasta carne de castor, agregando taurina, vitamina E y aceite de pescado, todo en frascos individuales. La rutina dura casi ocho horas, y aunque ella recomienda consultar a un veterinario, muchos dueños se sienten cómodos con su propia “ciencia casera”.

El fenómeno ha dado lugar a un nuevo mercado de lujo para mascotas, con marcas que parecen sacadas de un catálogo de Gwyneth Paltrow: ashwagandha contra la ansiedad, plata coloidal para heridas y “puptides de colágeno” para el dolor articular. Buddy, por ejemplo, vende un suplemento que mezcla L-taurina y extractos de hongos, prometiendo “salud, bienestar y longevidad holística”.
Aunque muchos productos dicen estar respaldados por veterinarios y ciencia, algunos expertos se muestran cautelosos. Michael San Filippo, de la Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria, advierte que estas fórmulas no siempre pasan pruebas rigurosas y que su regulación es limitada, lo que puede afectar ingredientes, calidad y posibles interacciones con otros medicamentos.

A pesar de las advertencias, la clientela está encantada. Taylor Cockrell, creadora de contenido de 28 años, alimenta a sus cuatro gatos con carne cruda y suplementos para hígado y riñones, mientras que su perro también recibe su dosis de bienestar. Para muchos dueños, incluso productos caros pueden parecer más económicos que la visita al veterinario, como le pasó a Devan Joseph, quien optó por golosinas de marihuana en lugar de renovar Prozac para su pastor alemán.
El escepticismo hacia las vacunas también crece: en 2023, el 52% de los dueños de perros dudaba sobre vacunarlos, y el 37% creía que no eran seguras. Entre los factores están los costos veterinarios, que han subido más del 60% en la última década, y la desconfianza hacia las recomendaciones tradicionales.
Para otros, estos productos son un experimento curioso. AJ Henning, profesor en California, añade aceite de CBD a la comida de su gata de 18 años para tratar sus convulsiones: “El tipo de la tienda me pregunta si funciona, y yo solo respondo: ‘No lo sé, lo ponemos en su comida y esperamos’”, cuenta.
En resumen, la industria del bienestar para mascotas está en auge, impulsada por dueños que buscan lo mejor para sus peludos, aunque esto genere debates entre la tradición veterinaria y la innovación casera.
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