Las #lluvias torrenciales que azotaron #México este fin de semana dejaron un rastro de destrucción en varios estados, especialmente en #Veracruz, #Hidalgo, #SanLuisPotosí, #Querétaro y #Puebla. 64 personas murieron y 65 siguen desaparecidas, mientras las autoridades luchan por llegar a comunidades aisladas por deslaves y ríos desbordados.

En algunas zonas cayeron hasta 50 centímetros de agua en apenas cuatro días, según el gobierno, dejando a decenas de miles de viviendas afectadas. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que unas 100,000 casas resultaron dañadas, y muchas comunidades siguen incomunicadas, por lo que será necesario enviar alimentos y agua por avión. ✈️
“No había ninguna alerta meteorológica que nos indicara que la lluvia sería de esta magnitud”, dijo Sheinbaum, señalando que su atención estaba puesta principalmente en el Pacífico, donde recientemente se formaron las tormentas Priscilla y Raymond. Sin embargo, el impacto más grave se registró en el centro y este del país, donde los aguaceros provocaron inundaciones y deslaves devastadores.
Durante su visita a Veracruz, la presidenta se topó con la frustración de los habitantes de Poza Rica, quienes le exigieron respuestas sobre sus familiares desaparecidos. “¿Dónde están?”, gritaban mostrando fotos en sus celulares. Un joven estudiante le reclamó que la gente llevaba tres días limpiando y buscando por su cuenta. Sheinbaum trató de calmar a la multitud asegurando: “A todos se les va a atender, a todos. No se va a ocultar nada”.

El gobierno federal también enfrenta la presión de brindar ayuda rápida pese a los recortes presupuestales en mitigación del cambio climático y la disolución de un fondo especial para desastres, anteriormente considerado uno de los más avanzados del mundo en asistencia para catástrofes, que salvaba vidas y restablecía servicios vitales. Aun así, Sheinbaum prometió que no se escatimarán recursos, disponiendo este año de 867 millones de dólares para emergencias.
En los esfuerzos de rescate y atención, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada han jugado un papel crucial ante la falta de un fondo especial. Más de 7,300 soldados y miembros de la Guardia Nacional se han desplegado para evacuar a la población y prestar asistencia. Además, funcionarios de salud trabajan para prevenir brotes de enfermedades como dengue, que podrían agravarse por las inundaciones.
El impacto económico es enorme: las reparaciones, asistencia social y transferencias directas golpean fuertemente las arcas públicas. Para contrarrestarlo, Sheinbaum anunció trabajos de drenaje de ríos, construcción de diques, reconstrucción de puentes y estaciones de bombeo para controlar futuras inundaciones, siguiendo el ejemplo de lo hecho en Acapulco tras el huracán Otis en 2023.
Aunque la electricidad se vio interrumpida para más de 250,000 personas, la compañía nacional informó que el servicio se ha restablecido en gran medida.
Las lluvias extremas que México ha sufrido en los últimos años no son un fenómeno aislado. Aunque es complicado vincular un aguacero específico con el cambio climático, los estudios indican que el aire más cálido retiene más humedad, generando tormentas más intensas y destructivas. 🌪️
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