El Gobierno mexicano se prepara para aplicar un ajuste integral en su política arancelaria el próximo año, aunque el alcance de las medidas dependerá de la forma en que se resuelva la creciente guerra comercial entre Estados Unidos y China. Así lo advirtió Marcelo Ebrard, secretario de Economía, al reconocer que México se encuentra en una posición vulnerable frente a la disputa entre las dos principales potencias económicas del mundo.

Ebrard explicó que el objetivo central del Gobierno de Claudia Sheinbaum será mantener al país en condiciones competitivas frente a los cambios en el comercio internacional. Sin embargo, el secretario admitió que gran parte de las decisiones se han aplazado por la incertidumbre generada por las políticas arancelarias de Donald Trump y la respuesta del presidente chino Xi Jinping. Según el funcionario, la pieza clave del nuevo esquema dependerá del resultado de esas negociaciones, que definen buena parte del comercio global.
En septiembre, la Secretaría de Economía presentó una iniciativa dentro del Paquete Económico 2026 que contempla incrementar aranceles a mil 463 fracciones arancelarias, con el propósito de frenar el déficit comercial y proteger sectores nacionales afectados por importaciones de bajo costo, especialmente provenientes de China. No obstante, la votación en la Cámara de Diputados fue pospuesta hasta noviembre, en espera de los resultados de las consultas con empresarios y organismos industriales.
Durante su participación en el Día de los Industriales, Ebrard reconoció que la revisión del T-MEC será complicada debido a los aranceles unilaterales que Estados Unidos ha impuesto en sectores estratégicos. Aun así, aseguró que las conversaciones con Washington mantienen un tono técnico y que existe una base de entendimiento, aunque advirtió que todavía falta superar varios riesgos para garantizar que el tratado sobreviva.
Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior, admitió que la posición de México sigue abierta y que las decisiones finales dependerán del desenlace de las negociaciones entre Washington y Pekín. Subrayó que la política arancelaria mexicana no es estática y que podría modificarse conforme a la coyuntura internacional, incluso con ajustes al alza en los próximos años para proteger la industria nacional.
En el sector privado, las advertencias fueron más directas. Judith Garza, presidenta de la Comisión de Comercio Exterior de la Concamin, advirtió que el escenario global se complica cada vez más y que podrían surgir nuevos frentes de presión económica para México. Señaló que es indispensable que la iniciativa privada realice un análisis detallado de los sectores que resultarán más vulnerables ante los ajustes del gobierno y las tensiones externas.
Con un panorama internacional cada vez más incierto, México enfrenta el reto de equilibrar su dependencia comercial de Estados Unidos con la necesidad de fortalecer su industria interna, al tiempo que intenta adaptarse a un sistema global marcado por la confrontación y la inestabilidad política de sus principales socios.
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