Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, admitió abiertamente que la acumulación de escándalos dentro del partido afecta de manera directa a la presidenta Claudia Sheinbaum. En conferencia de prensa desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, el legislador zacatecano señaló que cada vez que ocurre un escándalo, desde la detención del presidente municipal de Tequila hasta los viajes y excesos de funcionarios morenistas, la mandataria es la primera que sufre las consecuencias.

El coordinador parlamentario fue más lejos al advertir que si no se respetan las reglas en la selección de candidatos para las elecciones de 2027, es muy probable que Morena enfrente escenarios de ruptura y división interna. Reconoció que al ser un partido tan fuerte, las disputas por las posiciones son feroces, pues todos dan por sentado que la candidatura morenista equivale a ganar el cargo.
La declaración de Monreal no es un gesto de lealtad sino una advertencia calculada. El propio coordinador ha estado envuelto en tensiones internas, desde su pleito con Adán Augusto López hasta la disputa de su hermano Saúl Monreal por la gubernatura de Zacatecas, en abierto desafío a las reglas antinepotismo del partido.
Sheinbaum ya frenó públicamente la aspiración de Saúl Monreal, señalando que Morena definió aplicar la prohibición del nepotismo desde el proceso electoral de 2027. Le dijo directamente que puede esperar seis años porque está joven. Pero la presión de los Monreal y otros grupos internos no se detiene.
El partido que prometió acabar con las viejas prácticas políticas se encuentra atrapado en sus propias contradicciones. Los escándalos se acumulan, las facciones pelean por el poder y la imagen de la presidenta se deteriora por los excesos de quienes dicen formar parte de la transformación.
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