Moody’s Analytics lanzó una evaluación contundente sobre el desempeño del Banco de México al advertir que su política monetaria ha perdido credibilidad y se ha mostrado incapaz de cumplir su mandato central de mantener la inflación bajo control. El diagnóstico coloca al banco central en una posición incómoda, justo cuando la estabilidad de precios sigue siendo uno de los principales retos económicos del país.

Alfredo Coutiño, director para América Latina de la firma, señaló que ni el mercado ni los analistas confían en que la estrategia actual de Banxico sea efectiva para lograr la convergencia inflacionaria. A su juicio, la conducción reciente de la política monetaria no resulta convincente y ha erosionado la confianza construida durante años en la institución.
El análisis identifica como primer error el retiro anticipado del apretamiento monetario a lo largo de 2025, motivado por el interés de las autoridades en apuntalar una economía debilitada. Esta decisión derivó en un ajuste incompleto que dejó intactas presiones de demanda alimentadas por un exceso de liquidez, bloqueando el regreso de la inflación subyacente al objetivo de 3 por ciento.
La inflación subyacente, considerada el mejor termómetro para evaluar la efectividad de la política monetaria, se mantuvo elevada pese a los recortes de tasas. Para Moody’s Analytics, este comportamiento confirma que la estrategia aplicada no logró frenar las presiones internas y terminó por debilitar la señal de disciplina del banco central.
Un segundo elemento de alarma es el deterioro de las expectativas inflacionarias. Tanto analistas como participantes del mercado han comenzado a dudar de los propios pronósticos de Banxico, que anticipaban una convergencia al 3 por ciento antes de que concluyera 2026. De hecho, las expectativas de inflación subyacente recopiladas por el propio banco aumentaron de 3.6 por ciento a 3.8 por ciento a lo largo del año.
El tercer factor señalado es el repunte persistente de la inflación subyacente durante 2025, coincidiendo con recortes de tasas cada vez más agresivos. La inflación pasó de 3.7 por ciento al cierre de 2024 a 4.3 por ciento al finalizar 2025, un giro que evidenció que la relajación monetaria no solo fue prematura, sino contraproducente.
Este cuestionamiento no ha sido ajeno dentro de Banxico. Durante 2025, el subgobernador Jonathan Heath advirtió sobre una crisis de credibilidad en los pronósticos de la institución y votó contra los recortes de tasas al considerar que no existían condiciones para suavizar la política monetaria. Pese a ello, la Junta de Gobierno ha rechazado reconocer el problema, una postura que contrasta con los datos y refuerza la percepción de desconexión entre el discurso oficial y la realidad inflacionaria.
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