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“No era un número”: La lucha de una #madre mexicana para encontrar a su #hijo #desaparecido y darle sepultura.

A Mélida Lázaro León le basta mirar su teléfono para volver a abrazar a su hijo. En su foto de perfil aparece junto a Mauri Daniel Arias Lázaro, con una imagen de Jesucristo detrás. Esa fe —dice— fue la que la sostuvo cuando su hijo desapareció en Chihuahua y la que le dio fuerza para enfrentarse a autoridades, indiferencias y omisiones hasta lograr algo que para miles de familias sigue siendo inalcanzable: recuperar su cuerpo y despedirlo con dignidad.

“Yo iba a defender la dignidad de mi hijo”, resume Mélida. “Él no era un número”.

Mauri Daniel desapareció a mediados de septiembre de 2021 en Ciudad Juárez. Tenía problemas de adicciones, pero su madre asegura que siempre regresaba a casa. Ese día no ocurrió. La familia comenzó a buscarlo por su cuenta y después acudió a la Fiscalía de Chihuahua, que emitió una ficha de búsqueda. Para Mélida, la respuesta institucional fue lenta y deficiente, una queja común entre familias de personas desaparecidas.

En México hay más de 133 mil personas desaparecidas, según cifras oficiales. Chihuahua suma más de 4 mil casos, mientras que el Estado de México, Tamaulipas y Jalisco superan los 10 mil cada uno. Especialistas advierten que estas cifras reflejan tanto la violencia criminal como fallas estructurales del Estado.

Mélida sostiene que las autoridades minimizaron el caso por el historial de consumo de su hijo. Pero ella no se detuvo. “No se toparon con una que se iba a quedar callada”, dice.

Durante meses no hubo avances. En diciembre de 2021, por recomendación de personas de su iglesia, Mélida buscó apoyo del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte. La organización comenzó a acompañar el caso en enero de 2022 y meses después logró acceder al expediente. Aun así, Mélida siguió buscando por su cuenta.

En agosto de 2022, la Fiscalía informó del hallazgo de un cuerpo con características similares a las de Mauri Daniel. El proceso de identificación se alargó durante meses. En enero de 2023, Mélida fue citada para reconocerlo, pero las fotografías no fueron suficientes. Exigió otros métodos de identificación.

No fue sino hasta mayo de 2023 cuando se confirmó oficialmente que el cuerpo era el de su hijo. Entonces llegó la verdad más dolorosa: Mauri Daniel había sido asesinado poco después de desaparecer y su cuerpo había estado desde septiembre de 2021 bajo resguardo de las autoridades, enviado a una fosa común, mientras su familia lo buscaba sin respuestas.

La indignación fue inevitable. “Todo ese sufrimiento se pudo evitar”, reclama.

Aun así, Mélida no se rindió. Exigió que el cuerpo fuera exhumado y entregado. “Mi hijo tenía nombre y apellido. Tenía dignidad”, insistió. Tres meses después, en agosto de 2023, casi dos años después de la desaparición, la familia pudo velarlo, despedirlo y sepultarlo cerca de casa.

Hoy, Mélida sabe que su historia no es la regla. Miles de madres siguen buscando sin saber dónde están sus hijos. Por eso, decidió mantenerse cercana a su iglesia y a organizaciones de derechos humanos para acompañar a otras familias.

“Que no se den por vencidas, que no les tengan miedo”, dice. “Las autoridades juegan con el dolor, pero yo no me dejé”.

Su lucha no devuelve a Mauri Daniel, pero deja un mensaje claro en un país marcado por las desapariciones: cada persona desaparecida tiene nombre, historia y una familia que merece verdad y justicia 🕊️

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Autor Redacción Amaneciendo

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