Un país sin cifras claras.
A cuatro días de los ataques lanzados por Estados Unidos contra Venezuela, sigue sin existir un balance oficial sobre cuántas personas murieron ni la magnitud real de los daños. La operación militar culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, pero dejó al país sumido en incertidumbre y duelo.

Soldados muertos y versiones encontradas.
Autoridades militares reconocen la muerte de más de 20 elementos de la Fuerza Armada durante los bombardeos del 3 de enero en Caracas y otros estados. Sin embargo, organizaciones civiles elevan la cifra a 42 uniformados fallecidos, en su mayoría jóvenes sargentos y cadetes. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional y calificó a los caídos como “mártires”.
“No me dijeron cómo murió mi hijo”.
Uno de los casos más dolorosos es el del sargento Pedro Miguel González Escala, de 27 años. Su padre relató que fue llamado a interrumpir sus vacaciones y enviado a Fuerte Guaicaipuro, uno de los puntos atacados. Tras su muerte, la familia recibió el cuerpo, pero ninguna explicación oficial sobre las circunstancias del fallecimiento. El silencio de los mandos ha profundizado el dolor.

Fuerte Tiuna, el epicentro.
La mayoría de las bajas militares se registraron en Fuerte Tiuna, la principal base castrense de Caracas. También se confirmó la muerte de 32 agentes cubanos que formaban parte del esquema de seguridad presidencial. En funerales oficiales, mandos militares exaltaron la resistencia de los soldados ante el ataque.
Civiles atrapados en el fuego.
Aunque la Fiscalía anunció investigaciones, no ha presentado resultados. Medios locales reportan al menos dos civiles muertos, ambas mujeres, además de decenas de heridos. Misiles también impactaron zonas habitacionales, dejando casas destruidas y familias desplazadas, sin que exista aún un informe oficial de daños materiales.

Duelo, dudas e impunidad.
Mientras el gobierno rinde homenajes, familiares de las víctimas siguen exigiendo respuestas. La falta de información clara, tanto sobre los muertos como sobre los daños, mantiene abierta una herida que no cierra. En Venezuela, el duelo avanza más rápido que la verdad. 🕊️💔

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