Desde hace días, en redes y en algunos medios se ha difundido un rumor que asegura que yo tengo problemas mentales. Quiero dejarlo claro: no me importa lo que digan, pero esas noticias amarillistas podrían entorpecer la búsqueda de mi bebé de 7 meses, Santiago Ventura González, y por eso necesito limpiar mi nombre.

Esta no es la primera vez que me quitan a mi hijo. Para que no haya confusiones con la Fiscalía, les cuento lo que pasó. Las heridas que pueden ver en las fotos son del 9 de marzo de 2025. Vivía con el papá de mi bebé en la casa de unos familiares de él, pero ya no me sentía segura ahí. Por amor aguanté mucho, pero la gota que derramó el vaso fue un día en que todos sus familiares estaban en la casa y yo decidí no bajar a la reunión porque me hacían sentir mal con sus comentarios.
Ese día, mi bebé estuvo todo el día con ellos en la cocina, y había alcohol de por medio. Ya eran como las 11 de la noche, hora en que mi bebé debía estar dormido y con su rutina lista. Le mandé un mensaje al papá para que subiera al bebé a darle su baño. Cuando lo hizo, noté que mi hijo olía fuertísimo a cigarro. Me enfadé, le dije que estaba harta y que me iría con mis hijos. Él me respondió: “Al bebé no te lo vas a llevar”.
Me levanté con mi bebé en brazos, tratando de agarrar ropa del clóset para irme. Pero en medio de la discusión, él me arrebató al bebé. Forcejeamos, yo me aferré a él con todo, pero cuando vi que el bebé estaba llorando y lastimándose, tuve que soltarlo. Luego, el papá bajó a la cocina y le entregó a mi hijo a una familiar.

Me encerré en el cuarto con mi hijo de 8 años, que todo lo presenció. Cinco personas, todos familiares del papá, forzaron la puerta, la rompieron y entraron a gritos y humillaciones. Me sacaron del domicilio a altas horas de la noche, sin mi bebé, aunque yo les dije claramente que no me iría sin mis hijos. El papá me dijo: “Si no te vas tú, me voy yo”.
Entonces, con ayuda de sus familiares, comenzaron a empacar las cosas de mi bebé “a lo loco”, mientras yo les suplicaba que no se llevaran a mi hijo. Se burlaban y me decían que estaba loca, que quizás yo ni lo vería más. Me ignoraron por completo y se llevaron a mi bebé en un auto que no era del papá.
Me quedé en la casa con la esperanza de que regresaran con mi hijo, pero viví una tortura psicológica: me negaban alimentos y derechos básicos, y me advertían que si salía no podría volver. Solo mantuve contacto con mi familia y abogados por teléfono.
Esa misma noche hubo varios reportes al 911, pero nadie vino a ayudarme. Mientras tanto, afuera, mis amigos llamaban a la policía para denunciar lo que pasaba. Cuando finalmente pude salir con mi bebé, puse una denuncia formal ante la Fiscalía, pero mientras tanto, el papá y su familia intentaban acusarme de violencia familiar, algo totalmente falso, pues ¿cómo voy a golpear a cinco personas a la vez?

Estuve cuatro días sin saber dónde estaba mi bebé. Por suerte, con mucha calma y estrategia, logré convencer al papá para que me lo devolviera. Durante ese tiempo, no dormía ni comía, y vivía angustiada sin mi hijo lactante en brazos. Apenas tuve a Santiago de nuevo, me fui de esa casa para protegernos.
Pero la pesadilla volvió el 18 de este mes, cuando el papá entregó a mi bebé a un familiar sin mi permiso —y esa persona no tiene ningún derecho ni custodia legal. Le rogué que no se lo llevara, y aunque otros intentaron intervenir, nadie logró detenerlo. ¿Se imaginan que dos hombres se quieran llevar a tu hijo y no puedas hacer nada?
Mi bebé ha estado con tos una semana por los cambios de clima y debe tomar medicinas. Acepté que me lo entregaran solo por eso. Hay videos donde se ve cómo el familiar se lo lleva en un Jetta negro, y yo corriendo tras ellos, rogando que no se lo lleven de nuevo. Me dijeron que no grabara nada, pero jamás he tenido intención de entregar a mi hijo a esas personas.
No sé dónde está mi bebé ahora. Me han llegado mensajes anónimos que dicen que lo están moviendo entre casas y hasta hoteles para esconderlo. Mi hijo NO está con su papá porque lo están ocultando; solo lo ve a ratos. Además, el papá no tiene custodia provisional, porque si la tuviera, todo esto no habría pasado.

Esto es un claro caso de sustracción de menores. Dicen que entregué voluntariamente a mi bebé, pero hay un reporte del 911 minutos después de que se lo llevaron. También se llevaron un celular y un cargador, ¿no les parece raro que si yo hubiera entregado al bebé, me llevara esas cosas?
Intentan tacharme de loca para alejarme de mi hijo, pero no me van a detener. Mi lucha es por recuperar a Santiago, porque su paradero me lo están ocultando. Tengo pruebas, mensajes donde suplico a amigos en común información sobre mi bebé.

Solo digo que, más allá de todo, hay alguien justo que ve todo desde arriba, y ese es Dios, el único juez verdadero.
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