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“Nunca dejaré de buscarlo”: La lucha incansable de Yadira contra las desapariciones en México.🕯️💔

#YadiraGonzález sabe que en #México desaparecer a alguien ya no es un misterio: “Conforme entendemos las formas en que el #crimenorganizado desaparece personas, ellos inventan nuevas. Siempre estamos un paso atrás”, dice con firmeza. Su hermano Juan González fue uno de esos casos en 2006, cuando salió de su lote de autos rumbo a casa para recoger a su #esposa… y nunca llegó.

Juan, de 53 años, era un hombre muy social, hogareño y amante de los animales y los carros. Dejó tres hijos pequeños y una familia destrozada. “No desapareció solo mi hermano; desapareció el papá de mis sobrinos, que los amo con todo mi ser”, cuenta Yadira. La pérdida transformó por completo la dinámica familiar: los domingos de reuniones y comidas ya no volvieron a existir.

Hoy, 20 años después, Yadira es buscadora a tiempo completo. Forma parte del colectivo Desaparecidos Querétaro, que junto a otras agrupaciones recorre el país con palas y picos, enfrentándose al crimen organizado en la búsqueda de sus seres queridos. “Nosotros salimos mientras las instituciones tardan meses en activar protocolos. Si esperas al Estado, nunca va a suceder”, explica.

Buscar no es fácil ni seguro. Aprender sobre fosas clandestinas y reconocer signos de enterramientos requiere experiencia. “Un antropólogo o un arqueólogo tiene sus protocolos, pero no están hechos para enfrentarte a la delincuencia organizada, a la lluvia, a la oscuridad o a que desaparezcan a alguien de formas que ni te imaginas”, dice Yadira. Entre tambos con cemento, fosas con yeso o cuerpos arrojados a lagunas con cocodrilos, la violencia se reinventa constantemente.

El trabajo de los buscadores combina intuición y conocimiento. Analizan vegetación, humedad de la tierra y hasta la posición de piedras para identificar posibles fosas. Cada hallazgo es un torbellino de emociones: euforia por encontrar restos, tristeza por la historia detrás y miedo ante la responsabilidad que implica. “Para las instituciones son huesos; para nosotros es familia. Tu deber es llevarlos a casa”, subraya.

La lucha de Yadira también es rebelión contra la inoperancia del Estado. Las desapariciones en México son múltiples: algunas son por funcionarios públicos, otras por el crimen organizado, y muchas más por particulares que saben que no recibirán castigo. “Hoy desaparecen personas porque se puede desaparecer a alguien. Tenemos leyes y protocolos, pero no se aplican”, dice.

A pesar de todo, Yadira no pierde la esperanza. “No tengo nada hoy, solo la esperanza de que alguien destape una fosa, que encuentre restos que coincidan con Juan o que aparezca en algún registro forense. Yo lo sigo buscando, con vida, en penales, en fosas… no voy a parar”.

El mensaje de Yadira para otras familias es claro: no esperen, actúen, infórmense y busquen. La búsqueda de desaparecidos no solo es justicia, sino reconstrucción del tejido social y un acto de resiliencia frente a la violencia que azota a México.

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Autor Redacción Amaneciendo

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