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#Ortega y #Murillo se ponen nerviosos: liberan presos y aprietan la mano dura tras la captura de #Maduro. 👀🔥

La detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos y su traslado a Nueva York movió el tablero en Centroamérica, y Nicaragua no se quedó quieta.

A los pocos días, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció la liberación de alrededor de 30 presos políticos, una decisión que oficialmente se justificó por el 19 aniversario del regreso de Ortega al poder, pero que analistas y defensores de derechos humanos ven como una reacción directa al nuevo escenario regional.

Mientras por un lado soltaron a algunos detenidos, por el otro endurecieron la represión. Organizaciones civiles denunciaron decenas de arrestos de personas que celebraron en redes sociales la captura de Maduro, lo que deja claro que el mensaje fue doble: aflojan un poco para afuera, aprietan fuerte hacia adentro.

La caída de Maduro sacudió al bloque bolivariano, integrado por Cuba, Venezuela y Nicaragua, tres gobiernos de izquierda con rasgos autoritarios. Venezuela ha sido durante años un pilar económico y energético para Cuba, mientras que Nicaragua ha jugado un papel más discreto, con menor exposición internacional, pero no menos preocupación.

Con Donald Trump asegurando que Estados Unidos vigila de cerca al nuevo gobierno venezolano, encabezado por Delcy Rodríguez, la atención se trasladó también a Managua. Y ahí, la reacción fue inmediata.

Discurso duro y operativos silenciosos.

En un inicio, el gobierno nicaragüense condenó la captura de Maduro de forma cautelosa, apelando al respeto a la soberanía venezolana. Sin embargo, días después, Ortega subió el tono, calificó la acción como “terrorismo” y acusó a Washington de actuar con “imperialismo”.

Pero más allá de los discursos, las acciones internas encendieron las alertas.

De acuerdo con el periodista Carlos Chamorro, Rosario Murillo ordenó un estado de alerta interno apenas horas después de la detención de Maduro, con el objetivo de evitar cualquier manifestación o expresión pública de celebración.

El resultado: al menos 60 civiles detenidos, entre jóvenes y adultos mayores. Aunque algunos recuperaron su libertad, al menos 49 seguían encarcelados hasta la semana pasada, sin información clara sobre su situación legal.

“Una fase de paranoia”.

Para el exdirigente opositor y académico Félix Maradiaga, el régimen sandinista “ha entrado en una fase de paranoia”.

Según su testimonio, altos mandos policiales, militares, jueces y alcaldes fueron obligados a entregar sus pasaportes, como parte de una estrategia para cerrar filas y detectar posibles deslealtades. Además, brigadas del Frente Sandinista recorren comunidades para evaluar la “disposición combativa” de sus bases.

El temor, dice Maradiaga, es claro: Ortega y Murillo creen que la captura de Maduro fue posible por traiciones internas, y no quieren que algo similar ocurra en Nicaragua.

Chamorro coincide: “Se están viendo en el espejo de Maduro”, conscientes de que ninguna dictadura es invulnerable y de que las alianzas con China o Rusia no garantizan protección real frente a Estados Unidos.

Dependencia que pesa.

Aunque Nicaragua ha reforzado vínculos con China y Rusia, la realidad económica es otra. Casi la mitad de las exportaciones nicaragüenses van a Estados Unidos, y el 80% de las remesas, que representan casi un tercio del PIB, también provienen de ese país.

Esa dependencia explica, según expertos, la respuesta medida hacia Washington y la liberación parcial de presos políticos, vista como un gesto para “ganar puntos” con Trump.

Sin embargo, activistas advierten que los principales presos políticos siguen tras las rejas, y que el número real de detenidos podría superar el medio centenar, además de más de 150 arrestos arbitrarios documentados.

En los últimos años, el régimen ha optado por liberar opositores solo para despojarlos de su nacionalidad y forzarlos al exilio, una estrategia que ha desmantelado casi por completo la oposición interna.

Venezuela ya no sostiene a Nicaragua.

A diferencia de Cuba, Nicaragua ya no depende económicamente de Venezuela. Entre 2009 y 2017 recibió unos 5.000 millones de dólares del petróleo venezolano, recursos que fortalecieron al régimen, pero ese flujo se acabó.

Hoy, la economía nicaragüense mira casi exclusivamente a Estados Unidos, y por eso, coinciden los analistas, Ortega y Murillo han optado por una narrativa menos provocadora, muy distinta al discurso desafiante que antes caracterizaba al sandinismo.

💬 En corto, notiamigos: la captura de Maduro encendió las alarmas en Managua. Liberan a unos, arrestan a otros y revisan lealtades, porque el mensaje quedó claro: nadie se siente intocable. 😬📌

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Autor Redacción Amaneciendo

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