Olvídate de la frase de “20 minutos a cualquier punto de Pachuca”, porque hoy moverse por la capital hidalguense puede ser un verdadero reto. Los atascos viales se han vuelto constantes, especialmente en las horas pico, y los tiempos de traslado se alargan cada vez más.

El puente atirantado, inaugurado por la administración pasada de Omar Fayad como una “hazaña de ingeniería”, se ha convertido en un cuello de botella constante, sobre todo en la glorieta Miguel Hidalgo, que registra tráfico lento las 24 horas del día. 🚦
Otro punto que saca canas verdes a los conductores es el bulevar Felipe Ángeles, donde las filas de autos pueden extenderse por kilómetros en ambos sentidos. Hacia la Ciudad de México, los atascos van desde la colonia Rovirosa hasta San Antonio, mientras que en sentido contrario se forman desde plaza Galerías hasta la glorieta Hidalgo.
El Río de las Avenidas tampoco se salva: el tramo entre Colosio y la escuela Columbia suele estar colapsado, sobre todo cuando coinciden obras en la vía y el aumento del parque vehicular.
Expertos y vecinos coinciden en que el crecimiento desordenado de la ciudad y la falta de planeación urbana son factores clave que mantienen a Pachuca atrapada en el tráfico.
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