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“¡#Papá, #Mamá… regresen! 😢 Cuatro #Hermanos se vuelven virales al pedir ayuda a #Trump para traer de vuelta a sus papás #Deportados”

Una familia que parecía tenerlo todo en Florida, hoy está separada por miles de kilómetros. Esvin Juárez y Rosmeri Miranda-López, una pareja guatemalteca que llevaba más de 20 años en Estados Unidos, fue deportada recientemente, dejando atrás no solo su casa y su negocio, sino también a sus cuatro hijos, quienes hoy claman por ayuda a través de redes sociales.

“He dejado mis sueños en pausa para cuidar a mis hermanos y tratar de traer a mis papás de regreso”, cuenta Beverly, de 21 años, quien hoy se ha convertido en la figura principal del hogar, junto a sus hermanos César (15), Josué (13) y Valery (9).

Esta historia familiar, con tintes de lucha, amor y dolor, se ha vuelto viral gracias a una serie de videos publicados en TikTok, donde los cuatro hermanos piden directamente al presidente Trump que reconsidere la expulsión de sus padres. Uno de los videos ya suma más de nueve millones de reproducciones, donde Beverly se dirige directamente al mandatario: “Presidente Trump y secretaria Noem, tal vez no conozcan a mi papá, pero hoy les pedimos ayuda”.

De vivir el sueño americano… al golpe de la realidad. 😞

Esvin y Rosmeri llegaron a Estados Unidos desde Guatemala en 2003, siendo muy jóvenes —él con 19 y ella aún menor de edad—. Cruzaron por la frontera de Texas sin papeles, fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza y liberados bajo condición de presentarse a una cita en la corte. Pero al haberse mudado a Florida, nunca asistieron a esa audiencia, lo que les valió una orden de deportación que los perseguiría por más de dos décadas.

Se establecieron en Apopka, compraron casa, tuvieron cuatro hijos y construyeron desde cero una empresa cementera que hoy emplea a 16 personas. A pesar de vivir con esa sombra legal, intentaron regularizar su situación durante años, incluso presentando una solicitud para la visa U tras haber sido víctimas de un asalto violento.

La visa que llegó tarde.

En 2021, cuando ya no se les concedían más prórrogas migratorias, Esvin y su hermano fueron asaltados a mano armada en su negocio. Una bala casi le cuesta el ojo, pero aun así, temía ir al hospital por miedo a ser detenido. Su abogada, Grisel Ybarra, lo convenció de reportar el ataque a la policía. Con esa certificación y su colaboración en el caso, pudieron aplicar a la visa U en 2024, pensada para víctimas de delitos que ayudan a las autoridades.

En diciembre, USCIS les envió una notificación “bona fide”, lo que en teoría les daba protección temporal contra la deportación. Pero esa decisión final quedaba en manos de los funcionarios del ICE. Y ahí todo se derrumbó.

Un sistema implacable.

El 30 de mayo, cuando fueron a una cita en la oficina de ICE en Orlando junto con su abogada, Esvin fue detenido y puesto en proceso de deportación. Su esposa corrió la misma suerte unos días después, el 12 de junio. Hoy ambos están en Guatemala.

Desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justificaron su expulsión diciendo que Esvin tenía antecedentes por conducción bajo efectos del alcohol y uso de documentos falsos, además de que ya contaba con orden final de deportación desde 2003.

Sin embargo, su abogada aclara que no cometieron delitos graves, y que todo eso fue evaluado y aceptado por USCIS antes de aprobar la solicitud para la visa U. “La única razón por la que fueron deportados es haber entrado sin papeles y no ir a una cita en 2003”, señala.

“Beverly, la guerrera de la familia”. 💪

Desde Apopka, Beverly lidera no solo la casa, sino también la batalla legal y mediática. Lucha por revertir la orden contra su madre, quien recibió un ultimátum: 12 días para dejarlo todo y abordar un avión a Guatemala.

Durante esos días frenéticos, los hermanos hicieron presión en redes sociales y se manifestaron frente a oficinas de ICE, acompañados por organizaciones comunitarias y con el apoyo de congresistas estatales demócratas como Anna V. Eskamani, Rita Harris y Johanna López.

Su abogada ya presentó una acción por presunta violación al debido proceso y abuso de discrecionalidad por no otorgarles acción diferida, y aún mantienen viva la esperanza de revertir la deportación.

La lucha no termina.

Esvin y Rosmeri, desde Guatemala, siguen apoyando a sus hijos a distancia, mientras Beverly intenta mantenerlos unidos. “Gracias a las vacaciones tengo un respiro”, dice, aunque reconoce que difícilmente podrá seguir con su carrera de ingeniería mecánica en la Universidad de Florida Central, por la carga que hoy tiene encima.

Ahora soy como la mamá de tres niños y al mismo tiempo tengo que aprender todo sobre el negocio del cemento”, cuenta.

A pesar de todo, ella no pierde la fe: “Mi familia merece estar junta. No vamos a dejar de luchar”.

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Autor Redacción Amaneciendo

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