Ciudad de México, 2 de enero de 2026.— Un sismo de magnitud 6.5 se registró la mañana de este viernes frente a las costas del estado de Guerrero, lo que provocó la activación de la alerta sísmica en la Ciudad de México y en diversas entidades del centro del país.

De acuerdo con reportes preliminares de autoridades federales y estatales, no se reportaron daños graves ni víctimas mortales. Sin embargo, se realizaron evacuaciones preventivas, revisiones en inmuebles y monitoreos a infraestructura estratégica como hospitales, vialidades y servicios básicos.
El movimiento telúrico fue percibido en Guerrero, Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Puebla y Oaxaca. En redes sociales, usuarios reportaron afectaciones menores, como caída de plafones en centros comerciales de Guerrero, cuarteaduras en viviendas de San Marcos y daños ligeros en la capital del país, entre ellos desprendimientos en plafones y revisiones en el hospital La Raza.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que, tras los primeros recorridos y sobrevuelos de vigilancia, no se tienen reportes de daños estructurales graves ni en Guerrero ni en la Ciudad de México, aunque las evaluaciones continúan.
¿Por qué tiembla tanto en Guerrero?
Guerrero es una de las regiones con mayor actividad sísmica de México debido a su ubicación sobre un límite tectónico altamente activo. En esta zona ocurre la subducción de la Placa de Cocos, de origen oceánico, bajo la Placa Norteamericana, un proceso geológico responsable de la mayoría de los sismos de gran magnitud que se registran en el país.

“La sismicidad en Guerrero no es casual ni excepcional; es consecuencia directa del movimiento constante de las placas tectónicas”, explicó Jocelyn Vargas, ingeniera industrial especializada en Geociencias y Sismología Aplicada, además de CEO de SeismicAI y VASE Sísmica.
La especialista detalló que la corteza terrestre está dividida en grandes placas que se desplazan lentamente. En los límites entre ellas, la fricción impide un deslizamiento continuo, lo que provoca que la energía se acumule durante años o incluso décadas.
“Cuando esa tensión supera la resistencia de las rocas, ocurre una ruptura súbita a lo largo de una falla geológica, liberando energía en forma de ondas sísmicas, que son las que percibimos como temblores”, señaló.
Estas ondas se propagan desde el hipocentro, el punto donde se origina el sismo en el subsuelo, hacia la superficie. El epicentro es el punto directamente sobre él, y las ondas superficiales suelen ser las que generan mayores afectaciones.
La brecha sísmica de Guerrero.
Uno de los elementos que mantiene bajo constante vigilancia a esta región es la llamada Brecha Sísmica de Guerrero, un segmento de la zona de subducción donde no se ha registrado un sismo de gran magnitud desde hace más de un siglo.
“Esta brecha puede liberar energía mediante sismos moderados, como el ocurrido hoy, o bien acumularla durante largos periodos, lo que incrementa el potencial de un evento mayor”, explicó Vargas.
Además, en la zona se presentan sismos lentos o silenciosos, imperceptibles para la población, pero que reflejan el ajuste continuo entre las placas tectónicas.
La especialista aclaró que la magnitud mide la energía liberada, mientras que la intensidad se refiere a los efectos observados en la superficie, los cuales dependen de la profundidad, la distancia al epicentro y el tipo de suelo.
“Un sismo de magnitud considerable puede sentirse ampliamente sin causar daños severos, especialmente si ocurre a cierta profundidad y lejos de zonas densamente pobladas”, puntualizó.
Autoridades reiteraron el llamado a mantener la calma, revisar viviendas y seguir únicamente información oficial, mientras especialistas subrayan la importancia de la prevención, la cultura sísmica y la preparación comunitaria en un país ubicado en una de las regiones tectónicas más activas del mundo 🌍⚠️
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