En #CiudadDeMéxico la polémica está a tope luego de que una alcaldesa local decidiera quitar unas estatuas de #FidelCastro y el #CheGuevara, instaladas desde finales de 2017 por #RicardoMonreal, quien en ese entonces era jefe delegacional y ahora es un peso pesado de Morena. Esto encendió una verdadera tormenta política, con protestas y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum metiéndose al quite.

Para darle contexto, esas figuras de bronce que pesaban más de 250 kilos y costaron alrededor de 32 mil dólares con fondos públicos, representaban a estos dos históricos personajes sentados y charlando, conmemorando su encuentro en Ciudad de México en 1955, cuando planearon la guerra de guerrillas que cambió el destino de Cuba y parte de Latinoamérica.
Pero la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega no se guardó nada y declaró que esas estatuas no deberían estar ahí porque, para ella, Castro y el Che son “asesinos” que representan “mucho dolor”. Recordó las víctimas que sufrieron durante el régimen cubano y los problemas que aún enfrenta la isla, como la falta de comida y los apagones.
“Entiendo que haya gente que los vea como figuras revolucionarias, pero gobernar no es decidir a qué víctimas apoyar”, dijo Rojo de la Vega, quien asumió que sus acciones fueron legales y defendió su postura, aclarando que su viaje a Cuba fue hace 10 años, antes de entrar en política, y que ahora ve las cosas con otros ojos.

El lío se complicó porque Sheinbaum, jefa del partido Morena, calificó la retirada como una “intolerancia total” y “ilegal”, acusando además a Rojo de ser hipócrita por haber visitado Cuba hace años.
Curioso es que Sheinbaum ha ordenado antes quitar monumentos polémicos, como una placa de Gustavo Díaz Ordaz por su historial autoritario y un monumento a Cristóbal Colón como parte de un esfuerzo por “descolonizar” la ciudad. Por eso Rojo dijo que esperaba que su acción fuera vista igual: “Hay que ser congruentes, un dictador es dictador, sea de izquierda, centro o derecha”.
Por otro lado, vecinos y simpatizantes de los dos personajes han salido a defender las estatuas. El pasado domingo, más de 200 personas se reunieron para pedir que regresaran, muchos con atuendos revolucionarios, banderas cubanas y fotos de Fidel y el Che.
Olivia Garza Joa, organizadora de la protesta y vicepresidenta de la Asociación José Martí de Residentes Cubanos en México, dejó claro: “Más allá de la ideología, la Revolución cubana marcó un antes y un después en la historia de América Latina y del mundo”.

Mientras tanto, las estatuas permanecen guardadas y envueltas en plástico de burbujas en un depósito municipal. Rojo de la Vega ha mencionado la posibilidad de subastarlas para recuperar dinero, aunque Sheinbaum rechazó esa idea.
Actualmente están en pláticas con autoridades para decidir si se envían a un museo o a otro lugar en la capital. Sin embargo, cerca del lugar donde estaban las estatuas, aún queda un busto de Guevara que no se sabe quién pagó ni quién puede decidir su destino.

En resumen, lo que parecía un simple acto de retirar unas estatuas terminó sacando a la luz un debate mucho más profundo sobre memoria, política y cómo se recuerdan figuras históricas en México. ¿Y tú, qué opinas? 🤔
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