El Servicio de Administración Tributaria enfrenta una ola de protestas en todo el país. Desde el lunes, empleados de distintas sedes tomaron las calles para exigir mejores condiciones laborales y denunciar los efectos de la política de austeridad que, según ellos, ha deteriorado el ambiente de trabajo desde 2018.

En la Ciudad de México, las manifestaciones se concentraron frente a las oficinas centrales del SAT, en Paseo de la Reforma, donde los trabajadores bloquearon tramos viales y exhibieron carteles que reclamaban justicia laboral. El movimiento se replicó en estados como Chihuahua, Celaya, Guadalajara y Zapopan, con exigencias que van desde la restitución de prestaciones hasta el fin de las metas de recaudación que consideran inalcanzables.
Los empleados aseguran que la política de austeridad impulsada por el actual gobierno eliminó beneficios como el fondo de ahorro, el seguro de gastos médicos mayores y el ajuste anual por inflación. Además, señalan que los aumentos salariales han sido simbólicos frente a la creciente carga de trabajo. Muchos deben costear de su bolsillo los viáticos para realizar auditorías, mientras enfrentan falta de personal y presiones constantes por alcanzar objetivos de recaudación cada vez más agresivos.
Las denuncias también incluyen casos de nepotismo dentro del organismo, donde se acusa que personas sin experiencia son promovidas a puestos de decisión mientras el personal operativo enfrenta sobrecarga y acoso laboral. A ello se suman condiciones precarias en las oficinas: baños sin papel ni jabón, elevadores descompuestos, limpieza deficiente y carencia de insumos básicos, lo que agrava el malestar generalizado entre los trabajadores.
El SAT aseguró que la mayoría de sus oficinas continúan operando con normalidad, aunque reconoció la suspensión de servicios en algunas sedes. Sin embargo, el descontento amenaza con extenderse. Los trabajadores advirtieron que, si no reciben respuestas concretas, realizarán un nuevo paro nacional con apoyo sindical.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum minimizó las protestas al calificarlas como un problema menor y afirmó que solo una parte reducida del personal participa en ellas. Las declaraciones generaron molestia entre los empleados, quienes consideraron que el gobierno ignora la gravedad de la situación. Mientras tanto, el titular del SAT, Antonio Martínez Dagnino, y el secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños, se comprometieron a revisar el caso, aunque hasta el momento no se ha presentado una solución real.
El clima en el organismo fiscal más importante del país se vuelve cada día más tenso. Con recortes, presiones y descontento acumulado, los trabajadores del SAT advierten que la recaudación no puede sostenerse sobre el desgaste de su propio personal, mientras el gobierno parece más enfocado en defender su imagen que en resolver los conflictos internos que amenazan su funcionamiento.
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