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Reclutados por #Telegram: la chaviza #Ucraniana atrapada en misiones de sabotaje.😬📱

Un chavo de 17 años, al que aquí llamaremos Vlad, se aventó un viaje de 800 kilómetros desde el este de Ucrania hasta Rivne para recoger una bomba y un celular escondidos en un parque. Todo porque le prometieron US$2,000 por dejar el artefacto dentro de una camioneta usada para el servicio militar obligatorio.

El morro reconoce que mientras conectaba los cables pensó que podía explotar en ese instante. Pero lo que no sabía era que el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) ya lo estaba vigilando y terminó frustrando todo el plan. Hoy, ya con 18 años, está encerrado en un centro de detención esperando juicio por terrorismo, un delito que podría costarle hasta 12 años de cárcel.

Vlad, rapado y escoltado por guardias, admite que pudo haber participado en un asesinato. “Lo pensé, pero nadie quiere a los reclutadores”, dice. “Sentí que iba a terminar como muchos más”.C

Cómo los jalan: promesas, dinero y Telegram.

Autoridades ucranianas aseguran que más de 800 personas han sido reclutadas en los últimos dos años, y entre ellas 240 son menores, algunos de apenas 11 años. La experta en ciberseguridad Anastasiia Apetyk incluso asegura que han intentado enganchar a niños de 9 o 10 años.

En las escuelas de Kyiv, agentes del SBU dan pláticas para alertar a los chavos de estos riesgos. Les explican que los reclutadores buscan a personas vulnerables, muchas veces motivadas únicamente por lana. “Los niños no miden las consecuencias”, recalcan.

El SBU afirma que todo empieza en Telegram, aunque también han detectado actividad en TikTok y hasta en videojuegos. Vlad mismo cayó ahí: se metió a dos canales buscando trabajo remoto. Media hora después, un tal Roman le escribió y lo fue guiando paso a paso.

Primero le pidieron recoger una granada que nunca apareció, pero igual le soltaron US$30. Luego le pagaron unos US$100 en cripto por incendiar una camioneta militar, muy lejos de los US$1,500 prometidos. Después vino el encargo grande: la bomba en Rivne.

Precios por sembrar caos.

La BBC encontró canales en Telegram que presumen incendios, explosiones y ataques supuestamente cometidos por jóvenes reclutados. También circulan listas de precios: desde US$1,500 por quemar una oficina de correos, hasta US$3,000 por incendiar un banco. Los bancos valen más porque el cristal blindado complica el ataque, según los propios administradores.

En varios grupos ucranianos —desde los de refugiados hasta los de belleza— aparecen anuncios de “trabajos de medio tiempo bien pagados”. Pero al contactar, salen con la misma oferta: miles de dólares por incendiar edificios, y piden videos como prueba. “Necesito todos los incendios que pueda”, escribió uno de estos reclutadores.

Telegram ha eliminado algunos de estos canales, pero muchos siguen operando.

Riesgos mortales y acusaciones cruzadas.

Funcionarios ucranianos han señalado a integrantes de la inteligencia rusa como responsables de este reclutamiento. La BBC no pudo verificarlo, pero gobiernos de Europa también han reportado casos similares.

En Reino Unido, seis hombres ya fueron sentenciados por un ataque incendiario ligado a Rusia contra un almacén que enviaba ayuda a Ucrania.

En Ucrania, varios adolescentes han muerto mientras transportaban explosivos. En marzo, un chico de 17 años murió y otro de 15 resultó gravemente herido cuando explotó una bomba que llevaban en Ivano-Frankivsk. El SBU incluso asegura que los agentes rusos han hecho detonar dispositivos a propósito, aun sabiendo que sus reclutas morirían.

Rusia, por su parte, acusa a Ucrania de hacer exactamente lo mismo dentro de su territorio.

“No vale la pena”

Desde su celda, Vlad tiene un mensaje para cualquier chavo tentado por estas ofertas peligrosas:

“No lo hagan. O te estafan y terminas en la cárcel como yo… o terminas cargando una bomba que te va a volar en pedazos”.

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Autor Redacción Amaneciendo

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