El Senado de la República gastó 136 mil pesos en reinstalar un salón de belleza clandestino durante la gestión de Adán Augusto López al frente de la Junta de Coordinación Política. Aunque el actual presidente de la Jucopo, Ignacio Mier, aseguró que el espacio no le costó nada a los mexicanos, una investigación periodística basada en la relación de bienes muebles del Senado desmintió su versión.

Los registros del último cuatrimestre de 2024 detallan las adquisiciones: un lavacabezas con masaje eléctrico por 48 mil 596 pesos, dos tocadores Dorian por 28 mil 333 pesos cada uno y dos sillas para estética por 15 mil 381 pesos cada una. Todo adquirido cuando Adán Augusto López dirigía la Cámara Alta.
Ricardo Monreal había ordenado el cierre del salón durante su periodo, pero con la llegada de Adán Augusto se reabrió en sigilo. El espacio operó en el segundo piso del edificio conocido como Hemiciclo, atendido por una particular ajena a la nómina del Senado pero cercana a un grupo de senadoras de Morena.
La senadora del Partido Verde, Juanita Guerra, defendió el salón argumentando que ayuda a concentrarse, mientras que los servicios se cobraban entre 100 y 500 pesos, similar a lo que se paga en cualquier estética comercial. La diferencia es que esta funcionaba dentro de una institución pública con mobiliario pagado por los contribuyentes.
Mier anunció el cierre definitivo del salón y ordenó que el mobiliario fuera reintegrado al almacén institucional. El episodio, sin embargo, retrata con precisión las prioridades de una clase política morenista que predica austeridad republicana mientras gasta dinero público en lavacabezas con masaje eléctrico.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo