Durante su concierto en Chile, Bad Bunny fue tendencia luego de que parte del público comenzara a corear con insistencia la canción “120”, lo que desató rumores de un supuesto enojo del artista. Sin embargo, nada más alejado de la realidad.

De acuerdo con asistentes al show, Benito no mostró molestia alguna y simplemente continuó con el concierto tal como estaba programado. En ese momento tocaba cambio de tarima y vestuario, por lo que no había margen para improvisar ni añadir canciones fuera del setlist 🎶👕
Y es que en espectáculos de este tamaño, todo está cronometrado al minuto: cada tema, cada transición, cada efecto visual. Modificar el orden o sumar una canción podría romper el ritmo del show y afectar la producción completa. Por eso, el “Conejo Malo” optó por seguir su agenda musical sin alteraciones, mostrando profesionalismo.
En redes sociales, eso sí, las opiniones se dividieron. Mientras algunos interpretaron la situación como un desplante, otros defendieron al cantante y destacaron que cumplió con ofrecer un espectáculo sólido y bien armado. Incluso hubo comentarios críticos y otros que apelaban a la improvisación como parte del show.

Al final, lo ocurrido en Chile deja claro que la pasión de los fans puede generar malentendidos, pero Bad Bunny nunca perdió la compostura. Siguió cantando, mantuvo la energía y entregó un concierto organizado y potente, como acostumbra 🔥🎵
👀A veces no es enojo… es logística. Y en un show de este nivel, el reloj manda ⏱️🎤
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