Un #terremoto brutal de magnitud 8.8 sacudió la madrugada del miércoles (hora local) la costa este de #Kamchatka, en #Rusia, provocando alertas de tsunami en varias partes del Pacífico. El epicentro se ubicó a unos 130 km mar adentro y tuvo una profundidad de 18 km.

Aunque algunos países ya empezaron a levantar sus alertas, en América Latina sigue la tensión, especialmente en México, Chile, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, donde las autoridades mantienen el llamado de precaución por posible oleaje peligroso.
En Chile, por ejemplo, se activó una alerta roja en Isla de Pascua, y se pidió a la población evacuar hacia zonas elevadas como una iglesia local. También hay alerta de tsunami para el norte y centro del país, y avisos para regiones del sur como Aysén, Magallanes y el Territorio Antártico Chileno.
Las olas que generó este sismo no pasaron desapercibidas: en California alcanzaron más de un metro, y en Japón, aunque fueron de apenas 30 cm, se evacuaron más de 1.9 millones de personas, incluyendo trabajadores de las centrales nucleares de Fukushima, por si las dudas. En Hawái, se vivió un rato de nervios, pero finalmente la alerta fue bajada a simple aviso.
En Rusia, el susto fue mayúsculo. En la ciudad de Severo-Kurilsk, unas olas de hasta 4 metros causaron inundaciones, arrastraron embarcaciones y afectaron instalaciones portuarias. En Petropávlovsk-Kamchatski, un jardín infantil quedó destruido, aunque por suerte no se reportaron muertos ni heridos graves, según Sergei Lebedev, el jefe de emergencias local.

Colombia y Ecuador también se pusieron en modo alerta. En el caso de Ecuador, se activó el protocolo de seguridad en las Islas Galápagos, pidiendo a quienes viven en zonas vulnerables que se muevan hacia sitios más altos.
Este temblor no fue cualquier cosa: según el Servicio Geológico de Estados Unidos, se trata del sexto terremoto más fuerte del que se tiene registro desde 1900, solo por debajo de otros como el de Chile en 1960 (9.5) o el de Alaska en 1964 (9.2).
La zona de Kamchatka ya venía temblando desde el 20 de julio con sismos más leves, pero las autoridades ya advierten que pueden venir réplicas fuertes en los próximos días. Así que no es momento de confiarse.
📢 Las autoridades en todos los países involucrados siguen recomendando no acercarse a las playas ni zonas costeras, y estar pendientes de los canales oficiales para saber cuándo baja la amenaza.
Por cierto, si alguna vez te has preguntado cómo funciona un tsunami, la clave está en las placas tectónicas. En esta zona, la placa del Pacífico se desliza por debajo de la microplaca de Okhotsk, y cuando la fricción se libera de golpe… ¡pum! Se genera el movimiento brutal que desplaza el agua y desata el tsunami.

Desde Japón, el Organismo Internacional de Energía Atómica informó que no hay impactos graves en las plantas nucleares, pero están monitoreando de cerca junto con las autoridades niponas.
En Hawái, turistas como Farrell Monaco, que estaba vacacionando en Oʻahu, contaron cómo pasó de estar viendo el mar tranquilamente a quedarse atrapada en el tráfico tras las alertas. “Fue muy estresante, pero todo estuvo bien organizado”, comentó. Aunque al final el desastre no llegó, muchos vivieron momentos de tensión esperando lo peor.
Así que ya saben, aunque parezca que todo está tranquilo, en estos casos es mejor prevenir. Las olas pueden viajar a más de 800 km/h en mar abierto, y aunque en alta mar no se noten, cuando llegan a tierra pueden convertirse en un muro de agua devastador.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo