Los bolsillos de los consumidores ya están empezando a sentir el golpe de los #aranceles elevados que impuso #DonaldTrump, y esto podría empeorar si el presidente decide ir con todo el 1 de agosto, cuando planea subir aún más los impuestos a las importaciones.

El dato que prendió las alarmas fue el reporte de inflación de junio, que mostró un aumento en los precios de productos como electrodomésticos, ropa y muebles —todos súper afectados por los impuestos que Trump ha puesto a países como Canadá, China y otros socios comerciales importantes.
Estos números no solo contrastan con lo que Trump ha venido asegurando, que “los estadounidenses no pagarían la factura” por su guerra comercial, sino que también confirman lo que muchos economistas vienen advirtiendo desde hace tiempo: los consumidores y las empresas están asumiendo una buena parte del costo extra de esos aranceles.
Los expertos incluso ven que esto es solo el comienzo. Gregory Daco, economista de EY-Parthenon, estima que después del 1 de agosto, la tasa promedio de aranceles podría subir hasta un 21%, lo que sería un “riesgo serio para la economía”. Y no es cualquier cosa: la Unión Europea, Canadá, México y otros países enfrentan incrementos que podrían llegar hasta el 30 o 35% en algunos productos.
Por si fuera poco, un análisis de Goldman Sachs advierte que para diciembre la inflación podría estar un punto porcentual más alta por culpa de estos impuestos, impactando la economía de forma importante.

A pesar de estos números, Trump sigue en modo optimista —o de negación— y hasta se lanzó en redes sociales diciendo que los “precios al consumidor están BAJOS”, y pidió de nuevo que la Reserva Federal baje las tasas de interés para ayudar a la economía.
Pero los especialistas no ven tan fácil la cosa. Alan Detmeister, execonomista de la Fed, dice que los precios podrían seguir subiendo durante el verano y que la inflación podría superar el 4% el próximo año si Trump cumple con sus amenazas de nuevos aranceles.
Por otro lado, la Casa Blanca intentó minimizar el informe, enfocándose solo en un dato que excluye alimentos y energía, y la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, dijo que la inflación estaba dentro de lo esperado. Pero la realidad es que la inflación general subió un 2.7% anual, el ritmo más rápido desde febrero, lo que pone presión en la economía y en el bolsillo de todos.

Además, Trump sigue presionando a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, para que baje las tasas de interés, criticando duramente su manejo y amenazando incluso con buscar un reemplazo para él.
En resumen, la política arancelaria de Trump, que comenzó con mucha fuerza pero tuvo una pausa para intentar negociar, está lista para retomar con todo, y las señales de que eso va a afectar la economía y el costo de vida ya están aquí. Los precios suben, la inflación acelera, y la posibilidad de que se ponga peor está sobre la mesa.
Así que, chismosos de confianza, ¡prepárense para agarrar la cartera con más fuerza! 💼💥
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