#China está sacando la bandera roja con los #chipsH20 de #Nvidia, la famosa empresa #tech estadounidense. Resulta que una cuenta ligada a los medios estatales chinos dijo en redes que estos semiconductores de inteligencia artificial podrían traer “puertas traseras” que comprometen su seguridad y función. Por eso, la postura parece clara: China podría decidir no comprar esos chips.

Esto pasa justo en un momento clave, porque Washington y Beijing están a nada de que venza la tregua comercial que bajó los aranceles a niveles más “amigables” (y que se vence el 12 de agosto). Aunque hay señales de que esta tregua podría extenderse tras las últimas pláticas en Suecia, la tensión tecnológica sigue latente.
Nvidia negó una y otra vez que sus productos tengan algo raro o inseguro. De hecho, hace poco la empresa anunció que volvería a vender el chip H20 en China, después de que la Casa Blanca suavizara las reglas de exportación que habían puesto en abril. Por cierto, Nvidia y otra empresa, AMD, llegaron a un acuerdo con el gobierno de EE.UU. para pagar el 15 % de sus ventas en China, a cambio de licencias para exportar esos chips. Sí, es un negocio con reglas muy estrictas y con un “quid pro quo” como nunca antes visto.
La preocupación china no es solo por estos chips. A finales de julio, la administración de ciberseguridad de China llamó la atención sobre posibles riesgos como “rastreo y apagado remoto” en chips avanzados. Nvidia salió al quite diciendo en su blog que sus chips no tienen ni puertas traseras ni spyware, porque meter esas cosas sería un regalo para hackers y enemigos.
Esto refleja un juego de ajedrez entre las dos potencias, con la tecnología como el tablero principal. China quiere que sus empresas sean más autosuficientes, menos dependientes de chips estadounidenses, y acelerar su propia innovación en IA. Al mismo tiempo, quiere que EE.UU. afloje un poco las restricciones, por ejemplo, en los chips de memoria de alta velocidad (HBM), que también están siendo parte del tira y afloja en estas negociaciones.
Así que, entre acuerdos, controles y sospechas, la carrera tecnológica y comercial entre China y Estados Unidos sigue en todo su apogeo. ¿Habrá paz tecnológica o el juego se va a poner más rudo? 🧐
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