La controversia por la revocación de visas a políticos mexicanos por parte del gobierno de Estados Unidos alcanzó al Senado. Mientras al menos 50 figuras de Morena y otros partidos habrían sido señaladas en la ofensiva estadounidense contra los cárteles y sus nexos políticos, algunos legisladores morenistas intentaron desmarcarse asegurando que aún cuentan con su documento de ingreso al país vecino.

El coordinador de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández, evitó dar una respuesta clara sobre si mantiene su visa vigente. El exsecretario de Gobernación, mencionado en investigaciones de la Fiscalía General de la República relacionadas con su antiguo jefe de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez —acusado de encabezar la organización criminal conocida como La Barredora—, además de ser citado en el expediente del llamado huachicol fiscal, optó por guardar silencio y limitarse a decir que no habla de temas personales.
Su evasiva no pasó desapercibida, especialmente luego de que medios estadounidenses revelaran que la Casa Blanca ordenó revisar los permisos de viaje de varios políticos mexicanos con presuntos vínculos con redes de corrupción y narcotráfico. Las acusaciones han generado una ola de cuestionamientos sobre la cercanía entre figuras de Morena y grupos delictivos que operan a ambos lados de la frontera.
A diferencia de López Hernández, el senador Carlos Lomelí se mostró más abierto. A pesar de haber estado bajo investigación de la DEA y el Departamento del Tesoro, aseguró que conserva su visa y presumió tener inversiones y propiedades en Estados Unidos, incluyendo una empresa productora de dulces. Sus declaraciones fueron interpretadas como un intento de mostrar normalidad ante las sospechas que lo rodean desde hace varios años.
El también morenista Enrique Inzunza, quien fue vinculado en enero a una célula del Cártel de Sinaloa a través de propaganda distribuida en Sinaloa, afirmó igualmente que cuenta con visa vigente. El legislador minimizó el asunto al señalar que corresponde a las autoridades estadounidenses decidir libremente a quién otorgan o retiran el permiso de entrada a su país.
Mientras algunos integrantes de Morena tratan de proyectar tranquilidad, la falta de transparencia de otros, como Adán Augusto, alimenta la desconfianza sobre la cercanía entre ciertos sectores del partido y figuras investigadas por narcotráfico y lavado de dinero. La administración de Sheinbaum, por su parte, se deslindó del tema argumentando que Washington no comparte información sobre las cancelaciones, una postura que refuerza la percepción de opacidad en torno a los vínculos internacionales de la clase política morenista.
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