La presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes que su gobierno emprenderá una acción legal por difamación contra Jeffrey Lichtman, abogado de Ovidio Guzmán, luego de que éste lanzara una severa acusación que comparó a la mandataria con una portavoz de una organización criminal. Lichtman desató la polémica tras declarar que la presidenta actuaba más como un brazo propagandístico del narcotráfico que como una líder digna de la nación mexicana.

Sheinbaum calificó las afirmaciones como inadmisibles y se negó tajantemente a entablar cualquier tipo de diálogo con el defensor legal de un narcotraficante. La confrontación entre ambos se intensificó luego de que Ovidio Guzmán se declarara culpable en una corte de Chicago de delitos relacionados con tráfico internacional de drogas y crimen organizado.
En su intento por recuperar el control de la narrativa, la presidenta afirmó que su administración no mantiene vínculos con grupos delictivos y que su política de seguridad se basa en logros verificables. Sin embargo, la declaración se produce en medio de cuestionamientos crecientes y tras la sombra del caso del general Salvador Cienfuegos, detenido en 2020 por presuntos nexos con el narco y liberado en México sin consecuencias legales. La mandataria instó a la Fiscalía General de la República a esclarecer con detalle ese expediente.
Lichtman, por su parte, había calificado de absurda cualquier insinuación de participación de México en el acuerdo judicial de su cliente y tildó al gobierno mexicano de corrupto. La respuesta oficial de Sheinbaum llega con una mezcla de indignación y defensa institucional, aunque sus palabras contrastan con la falta de resultados contundentes en múltiples frentes de seguridad.
La presidenta también presentó cifras que, según su versión, reflejan una tendencia a la baja en los homicidios dolosos, con un promedio estimado de 70.5 asesinatos diarios al cierre del año, el más bajo desde 2017. Estas estadísticas, sin embargo, no han logrado borrar la percepción de una estrategia ineficaz en regiones tomadas por la violencia.
Sheinbaum insistió en que su enfoque en seguridad se apoya en cuatro pilares: atención a las causas, fortalecimiento de la inteligencia, cooperación institucional y la participación de la Guardia Nacional. Aseguró que el gabinete de seguridad, con figuras como Omar García Harfuch, Ricardo Trevilla y Raymundo Morales, trabaja con disciplina y coordinación.
A pesar del intento de Sheinbaum por cerrar filas en torno a su gobierno, las acusaciones de colusión con el crimen organizado y la falta de sanciones a funcionarios implicados en casos turbios alimentan las dudas. En su primer año como presidenta, Sheinbaum se enfrenta no solo al crimen, sino a la sombra creciente de una credibilidad cuestionada.
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