La presidenta Claudia Sheinbaum ratificó la invitación al papa León XIV para que visite México, durante una conversación telefónica sostenida el 12 de diciembre, en el marco del día de la Virgen de Guadalupe. La llamada se realizó desde Palacio Nacional y contó con la presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y del encargado de despacho de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco.

De acuerdo con lo informado por la propia mandataria, el pontífice envió bendiciones y saludos al pueblo mexicano y coincidió con Sheinbaum en destacar a la Virgen de Guadalupe como un símbolo de identidad y paz, más allá de las creencias religiosas y de la laicidad del Estado. El mensaje fue difundido por la presidenta en redes sociales, en un intento por reforzar un tono conciliador y simbólico desde el poder Ejecutivo.
Se trata de la segunda vez que el actual gobierno formaliza una invitación a León XIV, luego de que en el inicio de su pontificado la secretaria de Gobernación le extendiera un primer llamado para visitar el país. La insistencia contrasta con el discurso oficial de separación entre Iglesia y Estado, que Morena suele invocar cuando le resulta políticamente conveniente.
México ha sido históricamente un destino relevante para el Vaticano. Desde la primera visita de Juan Pablo II en 1979, el país ha recibido múltiples giras papales, incluidas cuatro del propio Karol Wojtyla, una de Benedicto XVI y otra de Francisco. La reiteración de invitaciones busca mantener esa tradición, aunque ahora bajo un gobierno que se autodefine como estrictamente laico.
La difusión de este gesto ocurre en un contexto complejo para la administración de Sheinbaum, marcada por conflictos políticos, cuestionamientos sobre el uso del poder federal y tensiones con distintos sectores sociales. La apelación a símbolos de unidad nacional parece funcionar como un recurso discursivo frente a un escenario interno cada vez más polarizado.
Tras la llamada con el Vaticano, la presidenta inició una gira de trabajo por Chihuahua, donde visitó instalaciones militares y un criadero de ganado en el Campo Militar de Santa Gertrudis. Este sábado tiene programado un encuentro con comunidades indígenas en la Sierra Tarahumara, en una agenda que busca proyectar cercanía territorial mientras su gobierno enfrenta crecientes críticas por decisiones centrales y concentración de poder.
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