La presidenta Claudia Sheinbaum explicó el despido de alrededor de mil 900 empleados en la planta de General Motors en Coahuila como una consecuencia de ajustes en la línea de producción, en un contexto marcado por cambios en los incentivos a la industria automotriz en Estados Unidos. La mandataria presentó el recorte como una decisión empresarial inevitable, sin asumir responsabilidades directas del entorno económico que su propio gobierno enfrenta.

Durante su conferencia, Sheinbaum señaló que la modificación de los incentivos estadounidenses para la producción de vehículos eléctricos obligó a empresas multinacionales a replantear sus estrategias en México. A pesar de ello, afirmó que General Motors habría garantizado una inversión de mil millones de dólares en el país, un compromiso que reconoció está condicionado por la política industrial y energética del vecino del norte.
La presidenta explicó que los incentivos impulsados durante la administración de Joe Biden favorecieron fuertemente a los autos eléctricos, pero que su retiro cambió el panorama de exportación. Bajo este nuevo escenario, las armadoras deben redirigir su producción, lo que en la práctica se traduce en despidos masivos y mayor incertidumbre laboral en regiones altamente dependientes del sector automotriz, como Coahuila.
Sheinbaum destacó que General Motors cuenta con una planta clave en México tanto para el mercado interno como para la exportación a Estados Unidos, subrayando así la vulnerabilidad de la industria nacional frente a decisiones externas. Sin embargo, evitó profundizar en las carencias de una política industrial propia que permita amortiguar estos golpes y proteger el empleo.
La atención también se trasladó a otros frentes críticos del estado, como el sector energético y siderúrgico. La presidenta mencionó la compra de carbón por parte de la CFE para la planta de Petacalco como un intento de diversificación, aunque sin detallar si estas medidas serán suficientes para sostener la economía regional ante la pérdida de empleos industriales.
En el caso de Altos Hornos de México, Sheinbaum afirmó que se espera resolver la subasta de la planta en las próximas semanas, luego de un aplazamiento judicial. Reconoció que la situación de AMSA ha generado una derrama económica negativa, particularmente en Monclova, donde la crisis industrial ha golpeado directamente a trabajadores y comercios.
El mensaje presidencial dejó ver un patrón recurrente: explicar despidos y crisis productivas como efectos externos o procesos inevitables, mientras las regiones industriales enfrentan un deterioro real en el empleo y la estabilidad económica. Para miles de familias en Coahuila, los ajustes de General Motors no son una reconfiguración técnica, sino una pérdida directa de ingresos en un entorno donde las soluciones siguen siendo promesas y plazos inciertos.
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