Tras el recorte del Banco de México al pronóstico de crecimiento para 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el país cerrará bien el año y que el próximo será aún mejor, intentando neutralizar la señal negativa que envió la institución financiera. Desde su conferencia matutina, la mandataria atribuyó el ajuste a factores globales y a los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump, aunque evitó profundizar en los retos internos que han debilitado el ritmo económico nacional.

Sheinbaum insistió en que México es, según ella, uno de los países menos afectados por los aranceles estadounidenses, aunque reconoció que la incertidumbre inversionista se ha extendido en todo el mundo. Aun así, presumió cifras récord de inversión extranjera directa y de generación de empleo formal en octubre, mensajes que contrastan con la evaluación más cautelosa de Banxico, que redujo su proyección de crecimiento a 0.3 por ciento.
La presidenta afirmó que en 2026 habrá un impulso económico derivado de nuevas obras públicas, especialmente carreteras y trenes de pasajeros, que según su administración detonarían también la inversión privada. Asimismo, aseguró que existe certeza sobre la continuidad del T-MEC y que su revisión legal dará mayor estabilidad, pese a que especialistas han señalado riesgos significativos para México en el proceso de renegociación.
En su conferencia, Sheinbaum también reconoció que su iniciativa de Ley de Aguas debe ser modificada para aclarar temas relacionados con las concesiones de ejidatarios. Según dijo, busca dejar explícitos casos como la transferencia de parcelas entre familiares, un punto que ha generado desconfianza entre productores. La presidenta acusó la existencia de información falsa y aseguró que la redacción del proyecto será ajustada para evitar interpretaciones erróneas.
Sin embargo, defendió firmemente la parte central de su propuesta: eliminar el acaparamiento del agua, prohibir la venta de concesiones y restringir la transmisión de permisos. Señaló que estos privilegios deberán terminar y que ese núcleo de la iniciativa no será retirado, incluso si hay sectores que exigen pausarla tras las protestas y bloqueos registrados en distintos estados. La mandataria reiteró su intención de que la Ley de Aguas sea aprobada antes del fin del actual periodo legislativo, pese al creciente descontento social que ha acompañado el debate.
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