A casi siete años de la tragedia de Tlahuelilpan, donde 137 personas perdieron la vida tras la explosión de un ducto de Pemex por una toma clandestina, el gobernador Julio Menchaca Salazar reconoció que, pese a operativos, detenciones y vigilancia, el robo de combustible continúa en Hidalgo.

En el marco del 157 aniversario de la creación del Estado de Hidalgo, el mandatario estatal admitió que se trata de un problema complejo que ha requerido la coordinación del Gobierno federal, estatal y algunos municipios, además del reciente refuerzo con 600 elementos militares para mantener la contención de este delito.
Menchaca destacó que en estas acciones se han logrado detenciones relevantes, así como aseguramientos de predios, vehículos, pipas y bidones, resultados que, aseguró, seguirán acumulándose con el paso del tiempo.
“Es algo que se hizo durante muchos años y va a requerir otro tanto para erradicarlo”, puntualizó.
El gobernador lamentó que, aun con los riesgos evidentes, personas sigan perdiendo la vida al involucrarse en esta actividad ilegal, muchas veces reclutadas en comunidades y utilizadas como escudos, sobre todo en zonas como Cuautepec, donde —dijo— incluso se les enfrenta con mujeres y niños.
Aunque reconoció que hoy existe mayor conciencia sobre el peligro del huachicoleo, señaló que la facilidad de obtener dinero rápido sigue atrayendo a algunas personas, quienes terminan en escenarios de alto riesgo.
Finalmente, Menchaca dejó claro que no celebra la muerte de nadie, incluso cuando se trata de quienes cometen delitos.
“Debe haber castigo conforme a la ley, pero nunca la pérdida de la vida ni el maltrato”, subrayó.
👉 Una herida que sigue abierta en Hidalgo y que, siete años después, aún exige soluciones de fondo. 🕯️🛢️
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