Un sismo de magnitud 4.2 sorprendió a los habitantes de Chiapas a las 6:51 de la mañana de este miércoles 18 de febrero, con epicentro en Ciudad Hidalgo. El movimiento telúrico se registró pocas horas antes de que la alerta sísmica sonara en la Ciudad de México y el Estado de México como parte del primer simulacro del año, generando una coincidencia que recordó a la población la realidad constante del riesgo sísmico en el país.

El Servicio Sismológico Nacional reportó el evento y descartó daños mayores en la zona del epicentro. Chiapas se encuentra en una de las zonas de mayor actividad sísmica de México, donde la placa de Cocos se subduce bajo la placa norteamericana generando temblores frecuentes que la mayoría de las veces pasan desapercibidos.
La coincidencia entre el sismo real y el simulacro programado subrayó la importancia de mantener los protocolos de actuación actualizados. Mientras Chiapas temblaba de verdad, millones de capitalinos se preparaban para un ejercicio hipotético que busca precisamente entrenarlos para cuando la tierra se mueva sin aviso previo.
Las autoridades de Protección Civil de Chiapas activaron los protocolos de revisión en las zonas cercanas al epicentro sin reportar afectaciones a infraestructura ni personas lesionadas. La profundidad del sismo y su moderada magnitud contribuyeron a que el impacto fuera limitado.
México vive sobre una geografía que no perdona la falta de preparación. El sismo en Chiapas y el simulacro en la capital, separados por apenas cuatro horas, son dos caras de la misma moneda: la amenaza permanente que la tierra ejerce sobre un país que ha aprendido a convivir con ella pero que no puede darse el lujo de olvidarla.
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