La Secretaría de Economía inició una investigación antidumping sobre las importaciones de aceros laminados en frío provenientes de Estados Unidos, Malasia y China, a solicitud de Ternium. Los industriales del ramo interpretan la acción como la primera reacción defensiva ante los aranceles que el gobierno estadounidense cobra a productos mexicanos del sector.

Las importaciones de estos aceros crecieron 68 por ciento entre 2022 y 2025, desplazando producción nacional y forzando a Ternium a reducir sus precios hasta en 20 por ciento para intentar competir. La pérdida de ingresos afecta directamente la viabilidad de la industria siderúrgica mexicana, que emplea a miles de trabajadores en todo el país.
En el caso específico de Estados Unidos, la investigación incluye también un procedimiento antisubvención, al considerar que los productores estadounidenses reciben apoyos federales que distorsionan el mercado. Se documentó que 69 clientes de Ternium importaron directamente de esos tres países, evidenciando prácticas de dumping sistemáticas.
La pesquisa podría durar hasta nueve meses y derivar en cuotas compensatorias que encarecerían las importaciones desleales. Para la industria mexicana del acero, esta investigación representa una defensa crucial de la soberanía productiva en un momento donde el proteccionismo global redefine las reglas del comercio internacional.
La paradoja es evidente: mientras Trump acusa a México de prácticas comerciales injustas, son empresas estadounidenses las que inundan el mercado mexicano con acero subsidiado. La investigación pone números a una realidad que la retórica política de Washington prefiere ignorar.
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