#Colombia volvió a estremecerse este jueves tras dos #ataques violentos atribuidos a disidencias de las FARC, que dejaron al menos 19 fallecidos y 65 heridos entre Cali y Amalfi, Antioquia.

El primer golpe ocurrió en Cali, Valle del Cauca, donde un camión cargado con cilindros bomba explotó frente a la base aérea Marco Fidel Suárez. La detonación, que ocurrió alrededor de las 15:00 horas, dejó seis civiles sin vida, decenas de heridos y varias viviendas dañadas. El alcalde Alejandro Eder decretó estado de emergencia, restringió la circulación de camiones pesados y ofreció una recompensa de US$100.000 a quien entregue información.
Por otro lado, horas antes, en Amalfi (Antioquia), un helicóptero de la Policía Nacional fue derribado con un dron cargado de explosivos mientras realizaba labores contra cultivos ilícitos. El ataque, calificado como “acción terrorista” por el general Carlos Fernando Triana, dejó 13 uniformados muertos, según confirmó el gobernador Andrés Julián Rendón.

El presidente Gustavo Petro viajó de inmediato a Cali, calificando lo ocurrido como “un día de muerte”. Aunque en principio se habló de decretar un estado de conmoción interior, finalmente fue descartado. En su lugar, se activó un Puesto de Mando Unificado (PMU) y se ordenó reforzar la presencia militar en las zonas más afectadas.
Las autoridades señalan que detrás de lo ocurrido estarían dos facciones rivales de las disidencias de las FARC: una bajo el mando de alias Iván Mordisco (Estado Mayor Central) y otra encabezada por alias Calarcá, que desde abril de 2024 se separó del EMC y pasó a llamarse Estado Mayor de Bloques y Frentes. Ninguno de estos grupos ha asumido públicamente la autoría.

Incluso, la Fiscalía confirmó la captura de dos hombres acusados de haber participado en la activación de los explosivos en Cali, uno de ellos identificado como alias Sebastián, supuestamente vinculado a la estructura Jaime Martínez de las disidencias.
Los ataques ocurren en un momento en que la violencia ha ido repuntando en Colombia. Aunque aún no alcanza los niveles de los años 80 y 90, expertos advierten que los grupos armados han recuperado fuerza y capacidad para planear operaciones complejas, lo que genera un ambiente de creciente incertidumbre.
El gobierno de Petro ha prometido mano dura, anunciando que tanto las disidencias leales a Néstor Gregorio Vera (“Segunda Marquetalia”), como el Clan del Golfo, serán oficialmente catalogados como “organizaciones terroristas”.
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