En el último trimestre, Tesla ha atravesado una de sus peores crisis de ventas en tres años. Con casi 337.000 vehículos entregados en el primer trimestre de 2025, la compañía vio caer sus cifras un 13% respecto al año anterior, marcando así su mayor bajón histórico.

Entre las causas que se señalan se destaca la feroz competencia de la firma china BYD y el papel controvertido que ha jugado Elon Musk en la política, especialmente su cercanía con el expresidente Donald Trump. Algunos expertos insisten en que la implicación del CEO en asuntos políticos, como la iniciativa del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha mermado la imagen de la marca.
Un conocido inversor, Ross Gerber, de Gerber Kawasaki Wealth and Investment Management, no se anduvo con rodeos en X: “Estas cifras dan asco”. Gerber, quien en su momento apoyó a Musk, ahora pide a la junta directiva que se plantee seriamente su salida como CEO, afirmando que “la marca está rota y puede que no tenga solución”.
En un contexto global, se han visto brotar protestas y boicots contra Tesla, motivados por la participación política del magnate. Con noticias de que el presidente Trump habría comunicado que Musk dejará el gobierno en las próximas semanas, se reavivó la confianza en el mercado al ver cómo el precio de las acciones se recuperaba tras las caídas iniciales. La Casa Blanca, sin embargo, minimizó la noticia, tachándola de “basura”.
Por otro lado, Tesla defendió sus recientes resultados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, explicando que estas cifras representan solo una parte de su desempeño. El fabricante precisó que factores como el precio promedio, el costo de ventas y las fluctuaciones cambiarias influirán en su informe completo de ganancias, previsto para publicarse el 22 de abril. También se destacó la suspensión temporal de la producción del Modelo Y en enero.

Las reacciones no se hicieron esperar: figuras como Randi Weingarten, presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros, alertaron a los fondos de pensiones públicos sobre el desastre en ventas, criticando que Musk se distrae con asuntos políticos en detrimento de la gestión empresarial. Asimismo, el contralor de la ciudad de Nueva York anunció planes para demandar a Tesla en nombre de los sistemas de pensiones, acusando a Musk de llevar a la compañía “al abismo financiero”.
En una entrevista reciente, el propio Musk admitió que dirigir sus negocios se ha convertido en un reto enorme, comentando: “Francamente, no puedo creer que esté aquí haciendo esto”. Mientras tanto, las acciones de Tesla han perdido más de una cuarta parte de su valor desde principios de año, y analistas como Dan Ives de Wedbush no dudan en señalar que mientras más se adentre Musk en la política, más sufre la marca.
Esta situación plantea serias dudas sobre el futuro de Tesla, en medio de tensiones internas, críticas externas y un mercado cada vez más competitivo. ¿Será posible recuperar la confianza del público y los inversores? Solo el tiempo lo dirá.