En el corazón de #Texas, la espera para encontrar a los #desaparecidos tras la brutal #inundación del 4 de julio sigue siendo un golpe duro. El condado más golpeado, #Kerr, acumula una lista de 96 personas fallecidas y todavía 161 desaparecidas, ¡una cifra que subió bastante desde principios de semana! En todo Texas, el gobernador Greg Abbott reveló que aún no se sabe nada del paradero de 173 personas mientras los equipos de rescate siguen buscando entre casas, caravanas y cabañas cubiertas de lodo.

Las autoridades locales defendieron con fuerza su trabajo en medio de la tormenta. En una rueda de prensa, el sheriff Larry Leitha y el agente Jonathan Lamb aseguraron que cientos fueron rescatados justo cuando el río Guadalupe explotó en la madrugada del 4 de julio. “Sacamos gente de vehículos y casas inundadas, hasta por las ventanas”, contó Lamb. Sin embargo, reconocieron que aún quedan dudas y que harán revisiones para mejorar el sistema. “Si hay que corregir algo, se hará”, dijo el sheriff, pero pidió paciencia para responder todas las preguntas pendientes.
Mientras tanto, el gobernador Abbott enfrenta críticas por la falta de alertas oportunas y el poco financiamiento a proyectos contra inundaciones. En respuesta, anunció una sesión legislativa especial para finales de mes, con un foco especial en mejorar los sistemas de alerta temprana y las comunicaciones de emergencia en las zonas más vulnerables. Aunque, ojo, esa agenda también incluye temas como reducir impuestos y aumentar restricciones al aborto.
Entre tanto dolor, las noticias siguen llegando para las familias. Hailey Chavarria compartió en Facebook la desgarradora noticia de que su mamá y padrastro fueron encontrados sin vida. “Tenerla como madre fue un tesoro que siempre voy a guardar”, escribió. Otras historias como la de Jermaine Jarmon, cuyo hogar fue arrasado sin previo aviso y que aún busca a su hija desaparecida, reflejan la desesperación que viven muchos. “No hubo sirenas ni alertas, solo un vecino que nos avisó”, dijo.
Este desastre no solo ha marcado récords por su fuerza, sino también por el impacto entre los más pequeños: 36 niños murieron solo en Kerr, muchos de ellos en Camp Mystic, un campamento cristiano para niñas. Hasta ahora, se han confirmado 27 muertes entre campistas y personal, y todavía faltan cuerpos por encontrar.
Además del gran número de víctimas en Kerr, otros condados como Travis, Kendall, Burnet, Williamson y Tom Green también sufrieron pérdidas, con al menos 24 personas fallecidas en total.
Mientras las autoridades prometen no esconder nada y hacer las investigaciones necesarias, la gente vive un día a día lleno de incertidumbre y tristeza. La esperanza es que con las lecciones aprendidas, Texas esté mejor preparado para la próxima tormenta.
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