#ChrisRaschke, un piloto reconocido dentro del mundo del automovilismo de alta velocidad, falleció el pasado domingo mientras realizaba una prueba en el mítico salar de #Bonneville, #Utah, en busca de romper un récord mundial. Su vehículo, el Speed Demon III, perdió el control cuando viajaba a más de 450 km/h, a tan solo tres kilómetros del arranque.

Aunque fue atendido de inmediato, no logró sobrevivir al impacto, informaron los organizadores del evento, la Asociación de Cronometraje del Sur de California, que cada año realiza la Semana de la Velocidad, un encuentro histórico que se celebra desde los años 40.
El accidente ocurrió durante una prueba “shakedown”, que en teoría sería una vuelta sencilla para evaluar el comportamiento del coche. Así lo explicó Steve Watt, jefe del equipo Speed Demon, quien además comentó que el bólido ni siquiera iba a su máxima capacidad.
En redes sociales, la comunidad del automovilismo expresó su dolor. El equipo Kiwi Coupe, desde Nueva Zelanda, se unió a los homenajes y escribió: “Nuestros pensamientos están con su familia y con toda la gran familia de Bonneville…”
Brian Lohnes, locutor y colaborador de la revista Hot Rod, también le dedicó unas palabras, reconociendo que Raschke era uno de los pilotos más hábiles y apasionados del mundo de las ruedas rápidas. “Era un pilar de esta industria”, dijo conmovido.
El récord de velocidad en tierra sigue siendo de 1,227 km/h, establecido por el británico Andy Green en 1997. Aún así, Chris había alcanzado los 737 km/h en 2024, lo que lo colocaba entre los más rápidos.
Keith Pedersen, director de la carrera, lamentó profundamente la pérdida: “Esto va más allá de la competencia, aquí hay una comunidad, una hermandad. Chris era parte esencial de eso. Se le va a extrañar muchísimo”.
El Salar de Bonneville ha sido escenario de películas famosas como “Día de la Independencia” y “Piratas del Caribe”, y ha atraído por décadas a quienes buscan desafiar los límites de la velocidad.
🖤 “Chris batirá récords en el cielo”, se leía en varios homenajes. Sin duda, su legado seguirá rugiendo entre motores y memorias.
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