Durante la víspera del Día de Acción de Gracias, un tiroteo tipo emboscada en Washington dejó a dos miembros de la Guardia Nacional heridos, uno de ellos falleció y el otro pelea por su vida en el hospital. La noticia conmocionó a sus comunidades en Virginia Occidental, donde piden oraciones por los jóvenes soldados.

La especialista del Ejército, Sarah Beckstrom, de 20 años, murió tras recibir un disparo mientras cumplía su servicio. El presidente Donald Trump confirmó la triste noticia durante una llamada a las tropas: “Acaba de fallecer. Ya no está con nosotros. Nos está observando ahora mismo”. Beckstrom se había ofrecido voluntaria para quedarse en Washington durante las vacaciones, con la esperanza de que otros pudieran pasar el Día de Acción de Gracias con sus familias.
Su padre, Gary Beckstrom, enfrentó la noticia junto a su hija en el hospital: “Ahora mismo le estoy tomando la mano. Tiene una herida mortal. No se va a recuperar”, declaró al The New York Times. Amigos y ex parejas la describen como alguien amorosa, con gran corazón y dedicada, que soñaba con unirse algún día al FBI. Una vigilia en Webster Springs, Virginia Occidental, honró su memoria y el impacto positivo que dejó en todos los que la conocieron.
Por otro lado, el sargento de la Fuerza Aérea, Andrew Wolfe, de 24 años, sigue hospitalizado en estado crítico tras la cirugía. Sus vecinos y amigos lo recuerdan como un joven amable, generoso y trabajador, que siempre estaba dispuesto a ayudar. Su padre, Jason Wolfe, pidió: “Por favor, mantengan a mi hijo en sus oraciones”. Wolfe forma parte de la Guardia Nacional de Virginia Occidental desde 2019 y estaba asignado al Escuadrón de Apoyo de la Fuerza, 167.º Ala de Transporte Aéreo.
Ambos soldados fueron enviados a la capital en agosto como parte del aumento de las fuerzas federales ordenadas por Trump. Su heroísmo y sacrificio se destacan, pues se ofrecieron voluntariamente para proteger y servir, incluso en fechas importantes, para que otros pudieran estar en casa con sus familias.
Las calles de Washington se llenaron de agentes federales y tropas de la Guardia Nacional durante el traslado de Beckstrom, rindiendo homenaje a su servicio y recordando la valentía de quienes ponen su vida al frente para proteger a los demás.
Este incidente ha generado una ola de solidaridad en sus comunidades, donde familiares, amigos y vecinos no dejan de rezar y recordar a estos jóvenes héroes de Virginia Occidental, mientras esperan noticias sobre la recuperación de Wolfe.
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