Una noticia que ha estremecido a toda la comunidad marítima de #Miami: una tercera niña perdió la vida este domingo, casi una semana después de que un velero colisionara con una barcaza en la #BahíaBiscayne, desatando una verdadera tragedia en el agua.

El accidente ocurrió el 28 de julio alrededor de las 11:00 a.m., justo entre las islas Monument e Hibiscus. Según reportes de la Guardia Costera, en la embarcación iban cinco niñas de entre 7 y 13 años, además de una joven de 19. Todas cayeron al agua tras el impacto.
El golpe fue tan fuerte que el velero quedó debajo de la barcaza y terminó hundido, según explicó el suboficial Nicholas Strasburg.

En ese momento, los servicios de emergencia llegaron rápidamente al lugar. El panorama era desgarrador: dos pequeñas, de 7 y 13 años, fueron declaradas muertas al llegar al hospital. Otras dos menores seguían luchando por su vida. El pasado domingo, tristemente, se confirmó el fallecimiento de una niña de 10 años que estaba internada en estado crítico en el Hospital Jackson Memorial.
El Miami Yacht Club, junto con la Miami Youth Sailing Foundation, expresó su profunda tristeza:
“Estamos completamente destrozados. Esta pérdida se siente en cada rincón de nuestra comunidad. No hay palabras que consuelen a estas familias“, compartieron en un comunicado en redes sociales.
Además, aseguraron que están brindando todo su apoyo a los familiares, consejeros y compañeros del campamento de verano donde los niños estaban en su última semana de actividades. El programa era para jóvenes navegantes de entre 7 y 15 años.
El capitán Frank Florio, comandante del sector Miami de la Guardia Costera, también lamentó lo ocurrido:
“Con la partida de esta tercera niña, la herida se hace aún más profunda. Toda nuestra solidaridad está con las víctimas y sus familias“, expresó.
Por si fuera poco, la tragedia ha tenido eco internacional, ya que una de las menores era de origen argentino, por lo que investigadores de ese país, junto con autoridades de Chile (DIRECTEMAR), se sumarán a la investigación que lidera la Guardia Costera.
En cuanto a las pruebas de toxicología, se confirmó que ni el operador del velero ni el personal del remolcador y la barcaza presentaron rastros de alcohol o drogas en su sistema, según indicó la Guardia Costera el pasado 31 de julio.
Para la comunidad náutica, esto no es solo una noticia, es una pérdida irreparable. Las niñas, que apenas estaban aprendiendo a navegar y disfrutar del mar, llenaban de vida la bahía, y hoy son recordadas con dolor, pero también con cariño.
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