El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que los altos aranceles aplicados a China no pueden mantenerse a largo plazo sin afectar gravemente la economía estadounidense, a pesar de haberlos defendido durante meses como una herramienta estratégica. En entrevista con Fox Business, el mandatario aceptó que se vio obligado a tomar esa medida en medio del creciente enfrentamiento comercial con Pekín.

El conflicto arancelario entre las dos principales economías del mundo ha llevado los impuestos a las importaciones chinas hasta un 145 por ciento, generando temores globales sobre una posible recesión y una paralización del comercio internacional. Aunque Washington buscó justificar las medidas como una defensa del empleo y la industria estadounidense, el propio Trump admitió que los costos internos comienzan a ser demasiado altos.
Los aranceles se habían suspendido temporalmente en distintas treguas de 90 días, la última de las cuales vence el próximo 10 de noviembre. Sin embargo, las negociaciones entre ambos países se han estancado luego de que Estados Unidos impusiera nuevas restricciones a la tecnología china y anunciara gravámenes adicionales a los barcos de ese país que arriban a sus puertos, lo que provocó una respuesta inmediata de Pekín con mayores controles a la exportación de tierras raras.
Aun con las crecientes tensiones, Trump aseguró que mantiene una buena relación personal con el presidente chino, Xi Jinping, y confía en alcanzar un acuerdo justo, aunque advirtió que no dudará en cancelar la reunión bilateral prevista para celebrarse durante la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Corea del Sur si no hay avances concretos.
El mandatario estadounidense incluso amenazó recientemente con imponer un nuevo arancel del 100 por ciento a los productos chinos a partir del 1 de noviembre, en lo que analistas consideran un intento de presión antes del encuentro con Xi. Sin embargo, sus declaraciones más recientes sugieren un viraje en su postura, al reconocer los riesgos económicos internos de mantener una guerra comercial prolongada.
Por su parte, el director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, expresó confianza en que Trump y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, lograrán encauzar las conversaciones con China hacia un punto que beneficie a ambos países. No obstante, el desgaste político y económico de esta confrontación ya ha dejado clara la fragilidad de la estrategia comercial estadounidense, que parece haber alcanzado su límite.
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