Donald Trump reactivó su ofensiva económica al anunciar que Estados Unidos impondrá un arancel del 35% a las importaciones provenientes de Canadá a partir del 1 de agosto. En una carta dirigida al primer ministro canadiense Mark Carney, el mandatario advirtió que la medida podría escalar si Ottawa decide responder con represalias. Esta decisión se suma a una serie de acciones similares que han agitado el escenario comercial global, incluyendo amenazas a la Unión Europea y otros socios estratégicos.

La administración Trump ya había aplicado este año aranceles del 25% a autos y autopartes canadienses, así como un gravamen del 50% al acero y aluminio. La nueva tarifa cubrirá el resto de los productos no contemplados anteriormente. Un funcionario estadounidense señaló que los bienes incluidos en el tratado comercial USMCA podrían quedar exentos, aunque aún no hay una resolución definitiva, lo que deja a Canadá en un limbo económico y político.
En respuesta, Carney expresó en redes sociales que su gobierno seguirá defendiendo los intereses de los trabajadores y empresas canadienses durante las negociaciones con Washington. Afirmó también que Canadá ha demostrado su compromiso para frenar el tráfico de fentanilo, luego de que Trump acusara a ese país de permitir el ingreso de dicha sustancia a territorio estadounidense. El primer ministro recordó que solo una fracción mínima de esa droga se origina en su país y que Ottawa mantiene esfuerzos coordinados para combatirla.
La relación bilateral se ha tensado aún más luego de que Trump cancelara en junio las conversaciones comerciales tras la aprobación de un impuesto digital canadiense que afectaba a empresas tecnológicas estadounidenses. Carney, presionado por la situación, accedió a retirar dicho impuesto para intentar retomar el diálogo. Sin embargo, la carta más reciente del presidente estadounidense deja claro que las intenciones de normalizar el vínculo siguen siendo frágiles.
Esta misiva es una entre más de veinte que Trump ha enviado esta semana a diferentes países, anunciando incrementos arancelarios o amenazando con medidas similares si no acceden a nuevos acuerdos. Japón, Corea del Sur y otros aliados han sido también objeto de estos anuncios, que el mandatario justifica como parte de una estrategia de reciprocidad, pero que ha sido interpretada por expertos como una escalada proteccionista con alto riesgo de aislar a Estados Unidos.
La Unión Europea, por su parte, tenía listos 21 mil millones de euros en aranceles de represalia que podrían activarse este lunes, aunque un portavoz indicó que podrían suspenderse si Trump finalmente firma el marco de entendimiento pactado. La incertidumbre crece mientras se acerca el 31 de julio, fecha clave en la que una corte federal estadounidense evaluará si Trump violó los límites legales al imponer aranceles usando poderes de emergencia sin que existiera una situación crítica real.
La presión para lograr un nuevo consenso trilateral entre Canadá, México y Estados Unidos se intensifica. El acuerdo USMCA, que sustituyó al antiguo TLCAN en 2020 tras una renegociación promovida por Trump, debía revisarse formalmente en julio de 2026. No obstante, la agresiva política comercial del presidente estadounidense ha puesto en entredicho esa revisión al sembrar incertidumbre y desconfianza entre sus socios más cercanos.
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