El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió este jueves 29 de enero a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, luego de sostener una llamada telefónica que describió como muy productiva y positiva para ambos países. El mensaje fue difundido por el propio mandatario estadunidense en Truth Social, donde destacó el tono del intercambio con la mandataria mexicana.

En su publicación, Trump afirmó que México tiene un líder maravilloso e inteligente y remató diciendo que los mexicanos deberían sentirse muy contentos por ello, en una de esas frases que suelen sonar más a gesto político que a evaluación seria. Para el gobierno federal, el comentario representa oxígeno mediático; para la realidad del país, el reconocimiento no cambia los hechos que siguen golpeando la seguridad nacional.
De acuerdo con Trump, gran parte de la conversación se concentró en asuntos que llevan años siendo el talón de Aquiles de México: la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio bilateral. La administración mexicana intenta vender la llamada como avance diplomático, pero una conversación, por buena que se quiera presentar, no equivale a resultados verificables ni a una estrategia sólida contra el crimen organizado.
El mandatario estadunidense adelantó además que ambos volverán a hablar próximamente y que, en su momento, se programarán reuniones en cada país. Esto coloca al gobierno de Sheinbaum bajo presión inmediata, pues cada siguiente acercamiento con Trump suele venir acompañado de exigencias, condiciones y señales de fuerza, sobre todo cuando el tema central es seguridad.
El contacto, además, ocurre en un ambiente tenso: se trata de la segunda conversación en el último mes, después de que Trump amenazara con acciones contra cárteles del narcotráfico en México y mientras se abre el periodo clave rumbo a la revisión del tratado comercial que comparten México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC. En ese tablero, cualquier debilidad o improvisación del gobierno federal termina costando caro.
Por su parte, Claudia Sheinbaum calificó la conversación como productiva y cordial, señalando que se acordó mantener abiertos los canales de comunicación y que ambos equipos seguirán trabajando en coordinación. Sin embargo, incluso ella admitió que sobre el T-MEC todavía no hay nada concreto, una frase que refleja el mismo patrón: muchos anuncios, poca claridad y cero compromisos públicos medibles.
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