Las declaraciones de Donald Trump volvieron a encender alarmas en México. El presidente estadounidense aseguró que su gobierno “conoce los domicilios de cada capo del narcotráfico” y dejó abierta la posibilidad de lanzar ataques militares en territorio mexicano para frenar el flujo de drogas hacia su país. Pese a matizar que no está anunciando una operación inmediata, afirmó que estaría “orgulloso” de hacerlo para “salvar millones de vidas”, en una postura de presión directa hacia la administración mexicana.

Trump señaló que Estados Unidos enfrenta una crisis con “cientos de miles de muertes al año por drogas” y responsabilizó en gran parte a México, al asegurar que el tráfico terrestre continúa siendo un problema grave. El mandatario incluso comparó su estrategia con las operaciones marítimas que, según él, han reducido hasta 85% el ingreso de drogas por el mar. Aseguró que su gobierno tiene identificados los corredores, las rutas y hasta las entradas de las casas de los principales líderes criminales mexicanos.
El presidente estadounidense también mencionó que ha sostenido conversaciones con el gobierno mexicano, pero subrayó que “no está contento” con México. Estas declaraciones llegan en un momento particularmente complicado para el país, en medio de violencia, protestas y cuestionamientos sobre la capacidad del gobierno federal para contener a los grupos criminales, lo que inevitablemente alimenta la narrativa de vulnerabilidad que Trump aprovecha para justificar su retórica agresiva.
La postura de Trump contrasta con elogios previos hacia Claudia Sheinbaum, pero evidencia un giro estratégico ahora que las tensiones por el narcotráfico, la seguridad y las rutas terrestres de ingreso de drogas vuelven al centro del debate bilateral. El mensaje implícito es claro: el republicano está dispuesto a aumentar la presión, aun si eso implica asumir públicamente la posibilidad de intervenciones unilaterales.
En paralelo, Trump también apuntó hacia Venezuela, afirmando que Estados Unidos “tiene que encargarse” de ese país en el marco de su Operación Lanza del Sur. Los señalamientos, sumados a las acciones militares en el Caribe, contribuyen a un clima regional de incertidumbre ante un gobierno estadounidense que afirma no descartar ninguna opción.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo