Ucrania volvió a mover el tablero en el mar Negro: autoridades del SBU aseguraron que dos petroleros de la llamada “flota fantasma” de Rusia quedaron seriamente dañados tras un ataque con drones submarinos Sea Baby en una operación conjunta con la Armada ucraniana.

Según la fuente consultada, los golpes ocurrieron entre viernes y sábado y dejaron a ambos barcos fuera de servicio, algo que —dicen ellos— representaría un trancazo fuerte para el movimiento petrolero de Rusia. Moscú, por ahora, no ha soltado comentario alguno.
Imágenes difundidas el 28 de noviembre muestran llamas y una columna enorme de humo saliendo de uno de los buques, uno más de los cientos de barcos que Rusia usa con distintas banderas para esquivar sanciones internacionales.
Uno de los afectados fue el Virat, con bandera de Gambia, el cual ya había sufrido daños el viernes y volvió a ser alcanzado el sábado, de acuerdo con el Ministerio de Transporte de Turquía. Reportaron afectaciones menores arriba de la línea de flotación y nada de incendios, mientras el barco navegaba a unos 50 kilómetros de la costa turca. Incluso redujo velocidad y viró hacia tierra, según los datos de rastreo.
Las autoridades turcas explicaron que no se ordenó evacuar a la tripulación, aunque mandaron un remolcador contra incendios para apoyar. El destino del Virat sigue “en veremos”, pues se encontraba esperando instrucciones. El barco, que ya había sido sancionado por EE.UU. en enero —cuando aún tenía otro nombre—, también recibió sanciones del Reino Unido y la Unión Europea este mismo año.
En paralelo, otro petrolero, el Kairos, también con bandera de Gambia, registró una explosión el viernes mientras transportaba crudo ruso. Sus 25 tripulantes fueron evacuados y los remolcadores turcos tuvieron que pelear contra un incendio grande a unos 50 kilómetros de la costa. Para el sábado, el Ministerio de Transporte de Turquía confirmó que las llamas en la cubierta habían sido controladas.
El Kairos, de 275 metros de eslora y casi 80,000 toneladas, había sido sancionado por la Unión Europea a principios de año y había salido de un puerto indio para regresar a Novorossiysk, en el mar Negro.
Este año ya se habían registrado explosiones misteriosas en embarcaciones que movían petróleo ruso desde esa zona, y tanto el Virat como el Kairos habían cruzado previamente el estrecho del Bósforo rumbo al mar Negro, junto con otros barcos sancionados.
Además, la madrugada del sábado se registró otro ataque con dron marino en un punto de amarre en el puerto ruso de Novorossiysk, según el Consorcio del Oleoducto del Caspio, afectando una vía clave que lleva petróleo desde Kazajistán, a través de Rusia, hacia el extranjero. Tras esto, el Ministerio de Energía kazajo activó un plan para redirigir el flujo petrolero por rutas alternas.
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