San Luis Potosí volvió a sorprender a la ciencia. En plena sierra del Abra, un grupo de investigadores dio con una cueva repleta de fósiles de megafauna de la era de hielo, entre ellos mamuts, perezosos gigantes, lobos cavernarios, leones americanos y tigres dientes de sable. Sí, todo un desfile de gigantes prehistóricos.

El sitio, bautizado como “la cripta de la megafauna”, es considerado uno de los yacimientos más importantes de la edad de hielo en toda la Huasteca, explicó Luis Espinasa, egresado de la UNAM y académico de la Universidad Marista de Nueva York, quien encabezó la exploración.
Aunque en la región ya se habían encontrado restos antiguos, estos eran de animales pequeños como roedores o murciélagos, y en el caso de mamuts al aire libre, casi siempre de un solo ejemplar. Aquí la diferencia es enorme: la cantidad y diversidad de especies encontradas en un solo lugar.
El hallazgo ocurrió casi por casualidad, durante una investigación sobre peces ciegos en el sistema de cuevas de Calera. Al internarse en una caverna (cuya ubicación exacta se mantiene en reserva por seguridad), el equipo notó una gran acumulación de huesos. Al inicio pensaron que eran de ganado, hasta que Sofía Espinasa, espeleóloga y sobrina del investigador, identificó un molar de mamut que lo cambió todo.
Tras una revisión más detallada, confirmaron restos de mamuts, mastodontes, bisontes, caballos, camellos y perezosos gigantes, estos últimos incluso más grandes que el elefante africano actual.
Con autorización del INAH, el equipo ha documentado más de 750 piezas fósiles en los últimos tres años. Todos los restos formarán parte de la colección del Instituto de Geología de la UNAM, aunque ya hay pláticas para que el Museo Regional Huasteco conserve algunos ejemplares.
Este descubrimiento tiene respaldo científico: en 2024, los investigadores publicaron un artículo en la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, donde detallan que la cueva comenzó a formarse entre 290 mil y un millón 170 mil años atrás, mucho antes de que hubiera presencia humana en la zona.
Además, los fósiles se encuentran en excelente estado de conservación, gracias a minerales como el óxido de manganeso, que ayudaron a endurecer los restos con el paso del tiempo.
Para Espinasa, este hallazgo no sólo amplía el registro fósil de México, sino que también ofrece claves valiosas sobre el clima y los ecosistemas del pasado, cuando la Huasteca tenía condiciones muy distintas a las actuales para albergar a estos gigantes.
Una joya científica que nos recuerda lo salvaje —y enorme— que fue nuestro pasado. 🧠🌎
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