Soluciones naturales para optimizar tu metabolismo, energía, equilibrio y felicidad.

Xi se luce en el desfile y manda mensaje claro: China no se deja. 🤯

Este miércoles, #XiJinping tomó el mando de un desfile militar impresionante en #Pekín, donde aviones de combate, misiles y soldados marcharon al paso de ganso, dejando claro que #China no va a tolerar que nadie desafíe su soberanía.

La tribuna principal estuvo llena de invitados de alto perfil que reflejan un desafío al dominio estadounidense: Vladimir Putin y Kim Jong-un, junto con líderes de Irán, Pakistán y otros países mayormente autoritarios, reforzaron el mensaje de unidad frente a lo que perciben como presiones externas.

El evento no solo fue militar, sino también una exhibición de nacionalismo y simbolismo histórico. Los cañones sonaron 80 veces para conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial, mientras los soldados desfilaban portando la bandera china sobre una alfombra roja en la Plaza de Tiananmén. Entre globos y palomas —80,000 de cada uno—, la multitud ondeaba banderas y cantaba el himno nacional.

Xi aprovechó para trazar un paralelismo entre los sacrificios de la Segunda Guerra Mundial y los retos actuales de China. “La nación china es una gran nación que no teme a ninguna tiranía y se mantiene firme sobre sus propios pies”, afirmó frente a un enorme retrato de Mao Zedong, subrayando que los desafíos de hoy son otra elección entre paz o guerra, diálogo o confrontación.

El desfile también fue un despliegue de fuerza tecnológica. Misiles destructores de barcos, drones submarinos y aviones no tripulados destacaron la inversión china en innovación militar, enviando un aviso tácito a Taiwán y a sus aliados internacionales sobre los riesgos de intentar separarse del país.

Xi incluso recorrió la plaza en la limusina Bandera Roja, gritando “¡Saludos, camaradas!” mientras los soldados respondían al unísono con arengas sobre lealtad y disciplina. La sincronía de los militares y los tanques con misiles reflejaba un mensaje claro: China está lista para defenderse y proyectar su poder militar.

La presencia de Putin evidenció la alianza creciente entre Rusia y China, usando la historia de la Segunda Guerra Mundial para reforzar su legitimidad en la escena internacional. Según expertos, ambos líderes buscan preparar a las nuevas generaciones para resistir la influencia occidental y afirmar su lugar en el mundo.

No todo quedó sin respuesta: desde Washington, Donald Trump criticó a Xi, recordando el apoyo estadounidense durante la guerra y lanzando comentarios sobre la relación entre los líderes presentes. El Kremlin, por su parte, negó cualquier conspiración contra Estados Unidos, calificando los comentarios como figurativos.

Además de su mensaje internacional, el desfile sirvió para reforzar el control interno: calles cerradas, seguridad extrema, voluntarios vigilando la ciudad y mensajes oficiales invitando a ver el evento desde casa. La campaña buscó mostrar que el Partido Comunista es el salvador de la nación, especialmente frente a tensiones económicas y políticas externas.

Con líderes regionales de Asia y Asia Central presentes y la notable ausencia de representantes de las grandes democracias occidentales, el mensaje quedó claro: China quiere ser reconocida como una potencia central y moldear el orden mundial según sus reglas.

Soluciones naturales para optimizar tu metabolismo, energía, equilibrio y felicidad.

Autor Redacción Amaneciendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *