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¿Y si nomás te pasas de #copas un día? Aquí te va la neta. 🍷😅

Cuando llegan las fiestas —que si Navidad, que si el cumple del tío, que si la posada— muchas personas que casi no toman terminan echándose “de más”. Y aquí surge la clásica duda: ¿qué tan grave es ponerse alegre una sola noche? Varios expertos en alcohol nos ayudaron a despejar el misterio.

Resulta que, aunque muchas veces pensamos que un “atracón” implica shots infinitos o ambiente universitario, las autoridades de salud consideran consumo excesivo tomarte cuatro copas en una sola ocasión si eres mujer, o cinco si eres hombre. O sea, sí, esas tres copitas de vino y un ponche cargadito también entran en la categoría.

¿De verdad puede afectar a largo plazo?

Cada vez que tomamos, el cuerpo convierte el alcohol en acetaldehído, una sustancia tóxica que puede dañar el ADN en varias partes del cuerpo. Ese daño, con los años, se relaciona con al menos siete tipos de cáncer. Peeero, tranquilx: los especialistas explican que una noche aislada de copas difícilmente provocará una enfermedad grave, como lo comentó el doctor Michael Siegel de la Universidad de Tufts.

Eso sí, casi no hay estudios que analicen los riesgos de los atracones ocasionales porque sería muy complicado comprobar, años después, que un cáncer o una enfermedad crónica empezó por una fiesta concreta. El riesgo real aparece si esa “única noche” empieza a repetirse más y más, porque el alcohol también tiene un factor adictivo.

¿Y a corto plazo qué pasa?

Aquí sí hay efectos directos que pueden pegarte más rápido. Entre ellos está el síndrome del corazón festivo, que surge cuando el alcohol altera las señales eléctricas del corazón, generando fibrilación auricular, explicó la experta Mariann Piano, de la Universidad de Vanderbilt.

Esto puede aumentar el riesgo de un infarto cerebral o una falla cardiaca, sobre todo en personas mayores de 65 años o con hipertensión. La mayoría se recupera en 24 horas, pero si sientes el corazón rarísimo, con dolor de pecho o mareos, más vale que te lances a urgencias.

Otro peligro inmediato: las malas decisiones. En diciembre, las cifras del Departamento de Transporte muestran que aumentan los accidentes y las muertes por manejar borrachos. Y sí, como dice el profesor Denis M. McCarthy: cuando tomas, la parte del cerebro que evalúa qué tan mal estás… también está borracha.

Tips para beber más consciente estas fiestas.

Come antes de tomar. Un estómago feliz retrasa la absorción del alcohol y le da chance al hígado de procesarlo sin colapsar.

Tómate tu agüita. Hidratarte entre tragos puede ayudarte a beber menos y reducir la resaca.

No te confíes del vino tinto. La experta Kara Wiseman aclara que da igual vino, chela o licor: el cuerpo los procesa igual y todos generan acetaldehído.

Ubica tus límites. Si casi no bebes, tu tolerancia es baja y eso te hace más vulnerable a tomar malas decisiones aunque sientas que “andas bien”.

Nada te sobria más rápido, ni café ni pastillas. Como dice McCarthy: la sobriedad no tiene atajos; solo el tiempo te baja la borrachera.

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Autor Redacción Amaneciendo

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