Estados Unidos lanzó un bombardeo directo sobre instalaciones clave en Irán, sumándose de lleno a los operativos que Israel ya había iniciado desde hace días. La jugada fue confirmada por el propio Donald Trump, quien detalló que el objetivo fue golpear el programa nuclear iraní con fuerza y precisión. Esta acción abre un nuevo y delicado capítulo en una región que ya estaba bajo tensión.

Según compartió Trump en sus redes sociales, las fuerzas militares estadounidenses destruyeron tres sitios importantes: Fordow, Natanz e Isfahán, instalaciones consideradas esenciales para el desarrollo nuclear iraní. Para ello, se usaron los temidos bombarderos B-2, capaces de transportar bombas “bunker buster” de más de 13 toneladas, diseñadas para romper defensas subterráneas profundas.
🇺🇸 “Todos nuestros aviones ya salieron del espacio aéreo iraní y regresaron sin bajas. Fordow recibió el ataque más fuerte. ¡Misión cumplida y con éxito total!”, escribió Trump, celebrando la operación militar y alabando al ejército de su país.
Este bombardeo no fue improvisado. Fuentes cercanas al gobierno de Israel revelaron que el primer ministro Benjamin Netanyahu había presionado fuertemente a Washington para que se uniera a las ofensivas. Israel lleva más de una semana atacando puntos estratégicos en Irán, debilitando tanto sus defensas como su capacidad ofensiva con misiles.
Aunque Trump había dicho que necesitaría unas semanas para definir su postura, la intervención llegó antes de lo previsto, lo que sorprendió tanto a aliados como a observadores internacionales. Todo esto ocurre mientras las negociaciones diplomáticas entre Irán y potencias globales están completamente estancadas, dejando el terreno listo para una escalada aún mayor.
La apuesta de Estados Unidos es arriesgada, ya que podría desatar una reacción contundente por parte de Teherán, con el riesgo de extender el conflicto a toda la región.
amaneciendo.com.mx Tu ventana al mundo