Lo que era un paraíso de #verano para niñas en Hunt, #Texas, se convirtió en un escenario de pesadilla. ‘Camp Mystic’, un famoso #campamento cristiano junto al río Guadalupe, quedó devastado tras una brutal inundación la madrugada del 4 de julio. Hasta ahora, 27 menores y monitoras siguen sin ser localizadas, mientras padres y rescatistas peinan los escombros con la esperanza de un milagro.

El caos empezó cerca de la 1:30 a.m., cuando fuertes lluvias soltaron casi 30 cm de agua, elevando el río a uno de sus niveles más altos registrados: 9.9 metros. Elinor Lester, de 13 años, contó cómo el agua entró a su cabaña: “Todo quedó destruido… tuve que nadar para sobrevivir”. Ella y otras niñas lograron ser rescatadas en helicóptero, pero no todas corrieron con la misma suerte.
Las más pequeñas, de apenas 8 y 9 años, dormían en cabañas junto al río y fueron las primeras en inundarse. Michael, padre de una de las desaparecidas, recorre el lugar con botas llenas de lodo y ojos llenos de esperanza. “Encontré la toalla de mi hija… sólo quiero que esté viva”, dice mientras carga un oso de peluche empapado.

Más de 750 menores estaban en el campamento esa noche. La mayoría pudo evacuar, pero la onda de agua arrasó con las áreas más bajas. A lo largo del río se ven árboles arrancados, autos volteados y casas sumergidas. Equipos de rescate no han parado: helicópteros, drones y camionetas recorren la zona en busca de señales de vida.
El gobernador Greg Abbott declaró estado de emergencia, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se dirige a Texas. Desde la Casa Blanca, Trump pidió oraciones: “Melania y yo estamos con las familias afectadas por esta tragedia”.

🕊️ La comunidad sigue unida, pero el dolor es inmenso. En palabras de un residente: “Hay inundaciones cada cien años… y esta nos tocó a nosotros”.
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