Lo que debía ser una cita médica común terminó en una tragedia impensable. #Keith McAllister, un hombre de 61 años, falleció tras ser violentamente jalado por una #máquina de resonancia magnética en la clínica #NassauOpenMRI, ubicada en Westbury, Long Island, el pasado 16 de julio de 2025, muy parecido a #DestinoFinal. El motivo: llevaba un collar metálico de 9 kg, que no fue retirado antes de entrar al área del escáner.

Según contó su esposa Adrienne Jones‑McAllister, quien también estaba en la clínica por un estudio de rodilla, nadie les advirtió del peligro. De hecho, fue el mismo técnico quien pidió a Keith que entrara a ayudarla, sin considerar el riesgo por el collar que traía puesto. Fue entonces cuando ocurrió lo impensable: el imán de la máquina lo succionó como si fuera un proyectil, dejándolo atrapado casi una hora completa.
“¡Apaguen esta maldita cosa!, ¡llamen al 911!”, gritaba Adrienne desesperada, mientras veía cómo su esposo intentaba resistirse y luego le decía adiós con la mano, antes de desvanecerse. 💔
El resultado fue devastador: Keith sufrió tres infartos y perdió la vida al día siguiente, el 17 de julio, a causa de las complicaciones cardíacas que le provocó el accidente. Su familia, destrozada, no ha parado de exigir justicia. “No duermo, no como, no puedo creerlo”, dijo Adrienne entre lágrimas.
Las autoridades ya están tomando cartas en el asunto. La Policía del Condado de Nassau, junto con la estatal, ya abrieron una investigación. Por su parte, la clínica no ha dado declaraciones y tampoco ha comentado sobre la demanda legal en proceso, encabezada por el bufete Smith, Cheung & Lauterborn P.C.
👀 Lo más alarmante es que esta no fue la primera visita de la pareja a ese lugar. Ya antes habían mencionado el collar, pero jamás se le impidió la entrada ni se le pidió quitárselo. Una falla de protocolo que ahora cobra factura.

La FDA y expertos como el doctor Emanuel Kanal han advertido desde hace años que los campos magnéticos de estas máquinas son tan potentes que pueden “lanzar objetos metálicos con una fuerza brutal”, suficiente para causar lesiones fatales. De hecho, la FDA recalca que cualquier objeto metálico debe ser retirado antes de entrar a un escáner, pues puede convertirse en un proyectil mortal.
Este caso se suma a otras tragedias similares: en 2001, un niño de 6 años murió en Nueva York tras ser impactado por un tanque de oxígeno que fue absorbido por una resonancia magnética.
Para enfrentar los gastos funerarios, la familia ha abierto una cuenta en GoFundMe, donde hasta el 22 de julio habían logrado reunir cerca de 9 mil dólares, de los 11 mil que necesitan.
Mientras tanto, asociaciones como la FDA y el Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería piden que se refuercen los controles de seguridad, con capacitaciones más estrictas y detectores de metales obligatorios en todos los centros.
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