La tensión entre #EstadosUnidos y #Brasil se fue al cielo 🚀 luego de que #DonaldTrump firmara una orden ejecutiva que impone aranceles del 50% a las importaciones brasileñas, argumentando que las decisiones del gobierno de Lula da Silva representan “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de EE.UU.

La Casa Blanca no se guardó nada y declaró “emergencia nacional” frente a las políticas brasileñas, asegurando que afectan no solo la economía gringa, sino también su política exterior y sus valores democráticos.
Pero eso no fue todo. También se encendieron las alarmas cuando Washington sancionó al juez Alexandre de Moraes, figura clave del Supremo Tribunal Federal de Brasil. ¿La razón? Lo acusan de liderar una supuesta “campaña de censura y juicios politizados” contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien está bajo investigación por presuntamente intentar un golpe tras perder las elecciones de 2022.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, no se midió y tachó a Moraes de ejecutar “detenciones arbitrarias”, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que ni las togas pueden proteger a los que pisotean derechos. 😬

Por su parte, el actual presidente brasileño, Lula, salió al paso en su cuenta de X calificando los aranceles como “injustificados y con motivaciones políticas”, y señaló que es “inaceptable” la intromisión de EE.UU. en el sistema judicial brasileño. También dejó claro que su gobierno está dispuesto a dialogar, pero no a permitir presiones externas.
Lula además recordó que Bolsonaro tiene pleno derecho a defenderse y que su proceso judicial es independiente del Ejecutivo. “Aquí la justicia no se mueve al ritmo del presidente”, dijo en entrevista con The New York Times.
En respuesta a la sanción, Brasil no se quedará con los brazos cruzados. Lula anunció que su país aplicará aranceles espejo a productos estadounidenses si no se revierte la medida. Pero Trump ya advirtió que, si Brasil responde, él subirá aún más los impuestos. 💣
Estas movidas se dan en un contexto cada vez más áspero: Trump acusa a Brasil de jugar sucio en el comercio internacional, de ponerle trabas a las empresas tecnológicas gringas y de bloquear plataformas que difunden información incómoda para el gobierno brasileño, como Trump Media y hasta X, la red de Elon Musk, que estuvo temporalmente vetada en Brasil.

Y es que el juez Moraes ya había ordenado el cierre de cuentas por supuesta desinformación electoral, y recientemente el Supremo brasileño dictaminó que las redes sociales pueden ser responsables del contenido que alojan.
Este nuevo episodio marca un punto álgido en las relaciones entre dos potencias que, aunque son grandes socios comerciales —EE.UU. es el segundo para Brasil, y Brasil el 15º para EE.UU.—, hoy parecen más lejos que nunca de hablar el mismo idioma político y judicial.
La presión está servida, y las repercusiones en el comercio —sobre todo en productos como combustibles, maquinaria, café, hierro y gas— podrían sentirse pronto, ya que los aranceles entrarán en vigor el 6 de agosto… y el reloj ya está corriendo. ⏰
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