Ismael “#ElMayo” Zambada, el capo que manejó el #CárteldeSinaloa desde las sombras durante décadas, finalmente habló en una corte de Nueva York. El 77 años admitió que personas de su círculo sobornaron a #policías, #militares y #políticos mexicanos, pero se negó a revelar nombres. Su abogado aseguró que no lo hará, dejando a todos preguntándose: ¿quiénes realmente lo protegían?

Zambada fue detenido en Texas el año pasado después de más de 20 años de impunidad, tras llegar en un avión privado acompañado de Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”. Según su carta difundida por el abogado, fue engañado por Guzmán López, quien lo llevó bajo falsos pretextos. Mientras tanto, Guzmán López se declaró inocente en Chicago por cargos federales de drogas.
El Mayo se declaró culpable de asociación ilícita y de liderar una empresa criminal que distribuía enormes cantidades de drogas hacia Estados Unidos. La sentencia obligatoria es cadena perpetua, programada para el 13 de enero. Durante su reinado, acumuló una fortuna de más de 15 mil millones de dólares, según el juez Brian Cogan, el mismo que sentenció al Chapo en 2019.
Los expertos aseguran que más que su riqueza, esta cifra revela una red de protección política y logística que permitió que el cártel operara durante décadas. Ahora, por primera vez, el propio Mayo reconoce estas conexiones.

El Gobierno mexicano respondió con precaución: la presidenta Claudia Sheinbaum pidió pruebas, mientras que el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aclaró que por ahora no hay investigaciones contra militares o marinos. Aunque El Mayo solo mencionó “militares”, Harfuch incluyó a la Marina, destacando su rol en operaciones clave como la captura del Chapo en 2016 y otros golpes contra líderes criminales.
Zambada también es una mina de información histórica. Durante años coordinó el transporte de 1,5 millones de kilos de cocaína desde Sudamérica y Centroamérica hacia Estados Unidos, utilizando rutas terrestres, aéreas y marítimas. La acusación de 2009 en Nueva York apunta que los líderes del cártel —incluyendo a los hermanos Beltrán Leyva, Nacho Coronel y Jesús Zambada— coordinaban territorios, rutas y protección política.
María Idalia Gómez, periodista experta en seguridad, dice que Zambada es “un narco a la vieja usanza”, fiel al silencio y a los códigos de poder criminal. Según ella, Estados Unidos probablemente usará la información que libere para dosificar datos estratégicos, apuntando a redes más amplias sin desestabilizar directamente al gobierno de Sheinbaum.
El patrón sigue lo que pasó con Genaro García Luna, dice Terrance Cole, director de la DEA: ir tras los tomadores de decisiones, los financieros y los asesinos que dirigen la violencia con solo una llamada. La declaración de culpabilidad de Mayo Zambada podría ser el inicio de una ofensiva mucho más profunda, no solo en México, sino también en Centroamérica, Sudamérica e incluso Europa.
Pam Bondi, secretaria de Justicia de EE.UU., calificó la declaración como una victoria histórica: “Seguiremos hasta que cada jefe de cártel esté tras las rejas en Estados Unidos de por vida”. Y Gómez agrega: “Si estos acuerdos existieron a tan alto nivel, ahora Washington va a obtener información crucial sobre las redes de protección que mantuvieron al cártel funcionando durante décadas”.
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